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Uno
de los primeros aforismos que pueden leerse en la antología
elaborada por Andrés Sánchez Pascual que tomaremos
como eje del trabajo en el curso dice:
“Una sentencia es un eslabón de una
cadena de pensamientos; requiere que el lector rehaga con sus propios
medios la cadena: eso es pedir mucho”.
En la interpretación de un aforismo el lector
trabaja tanto o más que el escritor, es un trabajo a duo,
la unión más lograda de ambos pensamientos. ¿Cómo
saber si la imagen armada por uno se corresponde con la que el autor
pretendía? Para la visión que Nietzsche tiene de la
filosofía esto es secundario, mientras que el pensamiento
pueda lograr su despliegue y obtenga sentido el proceso está
justificado. La soberanía del pensamiento propio es requisito
indispensable para el proceso de comprender un aforismo.
Continúa Nietzsche, en el mismo aforismo:
“Para poder saborear una sentencia es preciso
agitarla antes y mezclarla con otros ingredientes (ejemplos, experiencias,
historias)”.
Los aforismos piden de uno la participación
que otros textos no necesitan. Su brevedad puede ser engañosa:
es cierto que se leen fácilmente, pero explorarlos requiere
de un gran trabajo de asociación personal. Los aforismos
son como rompecabezas o modelos para armar, sin protagonismo del
lector nada es posible.
En las 4 clases del curso leeremos una selección
de aforismos y realizaremos en común el trabajo de su deciframiento.
Una buena manera de tratar con las ideas de este filósofo
extremadamente vivo y liberador.
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