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¿Por qué la filosofía?
Hay un libro de Jean Francois
Revel que se llama "Para qué filósofos". Es hipercrítico
con los filósofos y la filosofía, dice un montón de cosas durísimas
sobre ella. La idea de él es que nada justifica la existencia del
filósofo y que éste vendría a ser una especie de burócrata del pensamiento,
que no produce nada y que, como diría Nietzsche, es aquel que enturbia
las aguas para hacerlas parecer profundas.
Estudié filosofía pero
en este momento mi visión de la filosofía es bastante escéptica.
Me parece que es una disciplina que se empeña en eludir su finalidad.
Uno va a la filosofía porque quiere pensar, entender, y me da la
impresión de que tal como esta planteada, lo que hace es exterminar
de ese interés todas las puntas fructíferas y reducir al estudiante
a una función de observador del pensamiento de otros o de estudioso
de la historia del pensamiento.
¿Empezaste a estudiar
con una idea y te encontraste con otra cosa?
Quería estudiar alguna
carrera de humanidades pero no sabía muy bien cuál. Empecé a probar
con la filosofía sospechando de mi interés, porque como mi papá
también es de filosofía me preguntaba si era mi deseo o no. Empecé
y me deslumbró ese pode del pensamiento, la sensación de que las
palabras eran como unas manos que agarraban las cosas más difíciles
de agarrar. Un trabajo de muchísima precisión y muchísimo poder.
Pero me di cuenta muy rápidamente que todo ese poder estaba como
adormecido en el ámbito de la facultad.
Estudié en la Universidad
Central de Venezuela, porque en esa época vivía en Caracas. La carrera
de filosofía es una prueba: o salís alfombrado por la formalidad
y la historia, y de esa manera sos estéril, refinado, escéptico,
crítico y narcisista, o bien ganás y tal vez fuiste un mal alumno
pero la experiencia de sobrevivir a ese peso de formalida y exigencias
absurdas te enriqueció y podés entonces para agarrar para otro lado,
hacer lo que querés.
Lo que uno quiere es pensar
la realidad, pensar el mundo. La facultad de filosofía pone a los
filósofos entre vos y el mundo, estás obligado a mirar a los filósofos
sin poder ver directamente la realidad o considerar tu experiencia
como materia de pensamiento. Lo que un estudiante de filosofía piensa
no forma parte del trabajo de la clase, su tarea es estudiar minuciosamente
la obra de los filósofos. Se desnaturaliza completamente la función
del pensamiento. "Pensar" no es pensar al pensamiento obsesivamente
al infinito: "pensar" es pensar la realidad. Es una capacidad elaborativa
que tiene que ver con una experiencia, con una interacción con los
demás o con los proyectos de tu vida.
Los pensadores que se estudian
se constituyeron en pensadores interesantes porque pensaron el mundo,
pero en la Facultad del mundo no se habla, sólo hay que hablar de
los pensadores. Y no creo para nada tampoco que hablar del mundo
sea hacerlo en términos políticos, allí también hay una pérdida
de realidad y un camino de representación que para un pensamiento
filosófico es más esterilizante que otra cosa.
¿Creés que lo que desvirtúa
el pensamiento es la estructura de la carrera o, en realidad, es
la filosofía en tanto actividad?
Creo que la filosofía en
tanto actividad está absolutamente tomada por ese criterio académico.
Tanto en Venezuela como en Argentina, Francia o Alemania. Ya la
palabra "filosofía" me parece un planteo inadecuado. Las cosas interesantes,
al ser pensadas, están mucho mejor planteadas hoy en día por otras
disciplinas. En el psicoanálisis todos los fenómenos humanos están
pensados con mucha más sutileza y mayor realidad que en filosofía.
La filosofía todavía está cargada de metafísica como si no hubieran
pasado los últimos dos o tres siglos.
En medicina a nadie se
le ocurre estudiar métodos antiguos para curar a un paciente. En
filosofía no se hace sino eso: estudiar métodos antiguos de pensamiento.
Y estás anclado en esas referencias como si fueran importantísimas
y tuvieras que recordarlas como si fueran deidades. Una facultad
de filosofía tendría que esta llena de talleres experimentales para
inventar cosas que tienen que ver con el pensamiento, con el sentido,
con proyectos concretos de la realidad.
¿El psicoanálisis marca
una ruptura tan fuerte?
No soy demasiado estudioso
de los movimientos del pensamiento. Me interesa el mundo, no el
pensamiento. La filosofía no me interesa en lo más mínimo, es una
herramienta para un montón de curiosidades que siento y para abordar
cosas que me interesan de la realidad.
Mi experiencia particular,
del modo que la armé yo o se armó en mí, es: Nietzsche me interesa.
Después de Nietzsche, no vengan a hablar de filósofos. Cuando Heidegger
dice "vamos a pensar a Nietzsche en serio" lo que hace es dar un
paso atrás, lo traduce a términos ontológicos. Y no era que Nietzsche
no usaba términos ontológicos porque no le daba la cabeza, él despreciaba
esos términos. Y después de Nietzsche, Freud. Hay muchos pensadores
interesantes fuera del ámbito de la filosofía, más vivos y más creativos.
¿Ubicarías tanto a Nietzsche
como a Freud dentro de la postmodernidad?
Yo no pienso en términos
de modernidad-postmodernidad. No me significan nada. Sé más o menos
de qué estamos hablando, pero no los uso. Creo que uno tiene que
buscar sus propios términos, no inventarlos necesariamente, pero
apropiarse de las palabras y los conceptos que le resulten realmente
representativos. Hay palabras que son referentes obligados, y otras
que no lo son tanto. Quién hace hard rock, quién heavy metal, quién
soft rock, quién rap, no es tan importante; importa encontrar el
disco que te gusta. Quién hace modernismo, quién postmodernismo,
quién ontología, no importa: a mí no me significa nada.
Lo que sí pienso de Nietzsche
y Freud es que de alguna manera son como primos hermanos. Son pensadores
muy cercanos, contagian las mismas ganas de vivir. Nietzsche es
mucho más exaltado, enloquecido, pero Freud aporta un esquema -después
continuado por otros- que permite pensar los problemas humanos con
una claridad nunca antes vivida.
¿Cómo estructurarías
el estudio de la filosofía?
No lo sé muy bien. Imagino
una especie de tono de la experiencia, una cosa medio lisérgica,
muy experimental. La idea de experiencia me parece muy interesante.
Se vive y se piensa al mismo tiempo.
Debería haber seguramente
un lugar para la historia de la filosofía. Ese lugar podría ser
una cuarta o quinta parte del total. Y después habría que poner
a la gente a pensar a través de estrategias muy diversas. Por ejemplo,
habría que enseñar a escribir desde el primer cuatrimestre. La escritura
es la escena fundamental del pensamiento, si no sabés escribir no
podés pensar. Si vas a hacer una carrera de humanidades, tenés que
abordar la escritura sí o sí. Y llevar un proceso de escritura cotidiano.
Que una carrera humanística no lo enseñe, ya es imperdonable.
¿Por qué los filósofos
no y Nietzsche sí?
Es el único que yo conocí
que me decía cosas que me importaban, que me permitía tener una
visión del mundo distinta. Es el único que me da la sensación de
que mira las cosas desde otro lado, que no está paralizado por el
miedo ni es un moralista jugando a ser inteligente. Y es el único
que me comunicó la sensación de ventana abierta, de que se puede
respirar: señaló mi fuerza y me la hizo entender, aceptar y vivir.
Otro que fue muy importante
para mí, que en realidad no es un filósofo, fue un francés llamado
Georges Bataille. Después de leer su libro "El erotismo" pasé muy
claramente de la sensación de no entender nada a la de entender
todo. Es un libro escrito con dificultad, pero tiene las virtudes
de trabajar con material antropológico y de animarse con cosas difíciles
de sentir.
Me parece que sería muy
bueno que se le prestase más atención a estos fenómenos individuales
por los que uno encuentra algo en un pensador que lo despierta o
lo enciende.
Para entender a Nietzsche,
¿no necesitas conocer mínimamente a Sócrates, por ejemplo?
Me parece que no. Me parece
que Nietzsche explica a Sócrates mucho mejor que Sócrates a sí mismo.
Yo entendí mucho más qué es Platón leyendo a Nietzsche que leyendo
al mismo Platón. Cuando me tocó leer a Platón en la carrera lo disfruté
mucho, pero no llegó a constituirse en una pasión reveladora.
Es la misma discusión que
se da al respecto de la pintura abstracta y la figurativa: los primeros
abstractos antes fueron figurativos, llegaron a la abstracción a
partir de una experiencia figurativa anterior. Esto es así, pero
vivieron a principios del siglo pasado. Yo dibujo en el dos mil
y puedo partir de la abstracción. No hay que repetir el mismo camino
una y otra vez para llegar al mismo punto. Uno se sube a caballo
de la experiencia de todos los hombres anteriores. Si no fuera asi
habría que reinventar el lenguaje cada vez, no existiría la cultura.
Creo que lo que te indica
el camino a seguir es una sensación íntima emocional que podría
llamarse "deseo", aquello que te da ganas de hacer, aquello que
te contagia vida. Y uno tiene que estar muy pendiente de esos índices
para no quedar atrapado en la esterilidad intelectual que suele
abundar en ámbitos filosóficos.
Hay cosas que parecen importantísimas
pero que me resultan un bluff. Uno puede decir que Heidegger huele
mal, que no te sirve para nada. Perfectamente podés no leerlo; no
tenés ganas de leerlo, no lo hagas. Me cansaron los franceses, con
su manera rebuscada de escribir y su narcisismo... .Yo no quiero
leer a Derridá, no me interesa en lo más mínimo. Y eso no quiere
decir que uno no piense; si nos descuidamos, hasta podría querer
decir lo contrario. Uno quiere hacer su camino personal y buscar
en lo que le gusta. De repente encontrás pensamientos en lugares
insospechados, sobre todo hoy en día, con la cantidad de material
interesantísimo que hay repartido en tantas disciplinas y que están
a la espera de una reinterpretación o de una vueltita que le puede
dar un filósofo.
A mí me gusta pensarlo
de este modo: la filosofía no es una disciplina, sino una indisciplina.
El filósofo es el que puede hablar de cualquier cosa como se le
canta. Es una autoridad altísima la que hay que darse a sí mismo
para poder eso, y al mismo tiempo se trata de algo tan simple como
de respetar el camino del pensamiento propio. El filósofo tiene
que ser un caprichoso, tiene que ser un arbitrario y hay que estar
entrenado en esa arbitrariedad. Las escuelas de filosofía no te
entrenan para eso, sino para lo contrario: para ser sumamente respetuoso.
¿Y quién puede pensar con respeto? ¿Acaso los filósofos que hoy
se veneran fueron respetuosos de la tradición anterior? No, el respetuoso
no piensa. Si respetás mucho a una mujer, esa mujer se va a aburrir
y te va a dejar. Si uno se da cuenta de que el rey está desnudo,
podés hacer de todo.
Tal vez yo me equivoco
porque le regalo el término "filosofía" a la academia. Tal vez lo
que habría que decir es: no, lo de ustedes no es filosofía. La filosofía
tiene que ver con el experimento, la indisciplina, la vida, la emoción,
el deseo, los proyectos, el trabajo, el amor.
¿Qué peso le otorgás
al psicoanálisis dentro del pensamiento?
La teoría psicoanalítica
me parece importantísima. A mí, al igual que Nietzsche, me alumbra
mucho. Ciertos principios básicos que tal vez son elementales pero
no muy comunes, como por ejemplo entender hasta que punto es uno
el que genera las situaciones sociales que después denuncia, o sea,
hasta que punto uno está involucrado en los problemas que tiene.
La posición más clásica
del sentido común o de la izquierda, es hacer siempre responsable
al sistema: cualquier cosa que te pasa es culpa del sistema y vos
luchás contra el sistema y el sentido de tu acción es enfrentarte
al sistema. Eso es una ridiculez y refleja una inmadurez total.
Si mirás un poco el mundo te das cuenta de que nunca prometió ser
perfecto. Es y será un quilombo, violento, agresivo, en constante
cambio y nadie prometió otra cosa. Si vos querías otra cosa, era
problema tuyo. Este idealismo que está presente en la izquierda
y en todo el sentido común, es inmaduro, es una idiotez, una incapacidad.
¿Qué estás haciendo
actualmente?
Este último año trabajé
bastante en lo que se llama "creatividad", que no tiene que ver
ni con la publicidad ni con el arte, sino con la vida en general.
Es una especie de disciplina que surge en ambientes empresariales
y se expresa a través de unas bases teóricas tal vez no del todo
explicitadas o no del todo conscientes, y sobre todo en nuevas técnicas
de producción de ideas, que son muy sencillas y son extraordinarias.
Deberían ser enseñadas en la escuela primaria.
Yo coordino un grupo de
trabajo en Much Music que se llama "Ataque Creativo". Sus
miembros son chicos del público y hacemos dos cosas: yo les doy
entrenamiento en estas técnicas de creatividad y hacemos ataques
callejeros que tienen la metodología de las manifestaciones típicas
(pancarta, megáfono, volante), pero que en lugar de ser protestas
críticas, son también diversiones y propuestas.
Por ejemplo, hicimos uno
en Lavalle y Florida con respecto al problema de los baños públicos,
que es el siguiente: si estás en la calle y tenés ganas de hacer
pis, no tenés dónde ir. Para decirlo en términos nietzscheanos,
eso es prueba del idealismo profundo de nuestra cultura, porque
somos cuerpo, somos animales, necesitamos hacer pis varias veces
por día, pero la ciudad que hemos creado (no se trata ni de sistemas
ni de gobiernos), no ha tenido en cuenta esta realidad. Esto, si
lo observás blanco sobre negro, es una ridiculez absoluta. No queremos
asumir que somos cuerpo.
Entonces lo que hicimos
fue plantear el problema con pancartas, megáfonos, etc. Le dábamos
a la gente unos frasquitos tipo análisis de orina con un líquido
que parecía pis, llenábamos unos bidones y los llevamos a la Casa
Rosada y a la Casa del Gobierno de la Ciudad junto con unas cartas
y propuestas. Las cartas las aceptaron, los bidones no, me imagino
que no podían ponerlo en el archivo. Igual no pasó nada, es algo
meramente simbólico. Lo interesante fue la protesta, que se grabó
y después se pasó como microprograma en Much Music.
Depués hicimos otra en
Plaza Once sobre educación sexual. Pusimos una carpa roja; así como
los docentes hacían ayuno en la carpa blanca para pedir un aumento,
los chicos hicieron ayuno sexual en la carpa roja pidiendo por educación
sexual. Después hicimos clases abiertas con una sexóloga que respondió
preguntas del público. Los chicos caminaban con pancartas que decían
cosas así como "coger bien es muy importante",etc.
Son provocaciones, no creo
que sean trascendentales, son actos de humor, pero me parece que
hay un elemento de creatividad puesto en juego que es muy importante
porque genera alternativas.
También tenemos un site
dónde están explicados algunos otros ataques que vamos a hacer y
algunas otras cosas.
Sin caer en definiciones
historicistas: ¿qué ves del momento que estamos viviendo?
Me parece que el momento
tiene un montón de cosas positivas que no suelen ser observadas
por una especie de automatismo crítico en el que la intelectualidad
y el sentido común militan como si fueran el indispensable sentido
de la vida. Creo que tenemos mucha más libertad de la que somos
capaces de usar, que la vida te ofrece una cantidad de cosas muy
superior a las fuerzas personales para abordarlas y para tenerlas.
Los límites no son del momento histórico sino siempre personales
y relacionados a la cantidad de fuerzas que uno pueda poner en movimiento
para enfrentar al mundo. En términos estrictamente históricos, no
te puedo decir mucho.
¿Sos filósofo?
Soy licenciado en filosofía.
La verdad es que no sé si me cabe el nombre de "filósofo", habrá
que ver.
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