2000. Revista Phronesis. Sobre la Filosofía.

 

 

 

¿Por qué la filosofía?

Hay un libro de Jean Francois Revel que se llama "Para qué filósofos". Es hipercrítico con los filósofos y la filosofía, dice un montón de cosas durísimas sobre ella. La idea de él es que nada justifica la existencia del filósofo y que éste vendría a ser una especie de burócrata del pensamiento, que no produce nada y que, como diría Nietzsche, es aquel que enturbia las aguas para hacerlas parecer profundas.

Estudié filosofía pero en este momento mi visión de la filosofía es bastante escéptica. Me parece que es una disciplina que se empeña en eludir su finalidad. Uno va a la filosofía porque quiere pensar, entender, y me da la impresión de que tal como esta planteada, lo que hace es exterminar de ese interés todas las puntas fructíferas y reducir al estudiante a una función de observador del pensamiento de otros o de estudioso de la historia del pensamiento.

¿Empezaste a estudiar con una idea y te encontraste con otra cosa?

Quería estudiar alguna carrera de humanidades pero no sabía muy bien cuál. Empecé a probar con la filosofía sospechando de mi interés, porque como mi papá también es de filosofía me preguntaba si era mi deseo o no. Empecé y me deslumbró ese pode del pensamiento, la sensación de que las palabras eran como unas manos que agarraban las cosas más difíciles de agarrar. Un trabajo de muchísima precisión y muchísimo poder. Pero me di cuenta muy rápidamente que todo ese poder estaba como adormecido en el ámbito de la facultad.

Estudié en la Universidad Central de Venezuela, porque en esa época vivía en Caracas. La carrera de filosofía es una prueba: o salís alfombrado por la formalidad y la historia, y de esa manera sos estéril, refinado, escéptico, crítico y narcisista, o bien ganás y tal vez fuiste un mal alumno pero la experiencia de sobrevivir a ese peso de formalida y exigencias absurdas te enriqueció y podés entonces para agarrar para otro lado, hacer lo que querés.

Lo que uno quiere es pensar la realidad, pensar el mundo. La facultad de filosofía pone a los filósofos entre vos y el mundo, estás obligado a mirar a los filósofos sin poder ver directamente la realidad o considerar tu experiencia como materia de pensamiento. Lo que un estudiante de filosofía piensa no forma parte del trabajo de la clase, su tarea es estudiar minuciosamente la obra de los filósofos. Se desnaturaliza completamente la función del pensamiento. "Pensar" no es pensar al pensamiento obsesivamente al infinito: "pensar" es pensar la realidad. Es una capacidad elaborativa que tiene que ver con una experiencia, con una interacción con los demás o con los proyectos de tu vida.

Los pensadores que se estudian se constituyeron en pensadores interesantes porque pensaron el mundo, pero en la Facultad del mundo no se habla, sólo hay que hablar de los pensadores. Y no creo para nada tampoco que hablar del mundo sea hacerlo en términos políticos, allí también hay una pérdida de realidad y un camino de representación que para un pensamiento filosófico es más esterilizante que otra cosa.

¿Creés que lo que desvirtúa el pensamiento es la estructura de la carrera o, en realidad, es la filosofía en tanto actividad?

Creo que la filosofía en tanto actividad está absolutamente tomada por ese criterio académico. Tanto en Venezuela como en Argentina, Francia o Alemania. Ya la palabra "filosofía" me parece un planteo inadecuado. Las cosas interesantes, al ser pensadas, están mucho mejor planteadas hoy en día por otras disciplinas. En el psicoanálisis todos los fenómenos humanos están pensados con mucha más sutileza y mayor realidad que en filosofía. La filosofía todavía está cargada de metafísica como si no hubieran pasado los últimos dos o tres siglos.

En medicina a nadie se le ocurre estudiar métodos antiguos para curar a un paciente. En filosofía no se hace sino eso: estudiar métodos antiguos de pensamiento. Y estás anclado en esas referencias como si fueran importantísimas y tuvieras que recordarlas como si fueran deidades. Una facultad de filosofía tendría que esta llena de talleres experimentales para inventar cosas que tienen que ver con el pensamiento, con el sentido, con proyectos concretos de la realidad.

¿El psicoanálisis marca una ruptura tan fuerte?

No soy demasiado estudioso de los movimientos del pensamiento. Me interesa el mundo, no el pensamiento. La filosofía no me interesa en lo más mínimo, es una herramienta para un montón de curiosidades que siento y para abordar cosas que me interesan de la realidad.

Mi experiencia particular, del modo que la armé yo o se armó en mí, es: Nietzsche me interesa. Después de Nietzsche, no vengan a hablar de filósofos. Cuando Heidegger dice "vamos a pensar a Nietzsche en serio" lo que hace es dar un paso atrás, lo traduce a términos ontológicos. Y no era que Nietzsche no usaba términos ontológicos porque no le daba la cabeza, él despreciaba esos términos. Y después de Nietzsche, Freud. Hay muchos pensadores interesantes fuera del ámbito de la filosofía, más vivos y más creativos.

¿Ubicarías tanto a Nietzsche como a Freud dentro de la postmodernidad?

Yo no pienso en términos de modernidad-postmodernidad. No me significan nada. Sé más o menos de qué estamos hablando, pero no los uso. Creo que uno tiene que buscar sus propios términos, no inventarlos necesariamente, pero apropiarse de las palabras y los conceptos que le resulten realmente representativos. Hay palabras que son referentes obligados, y otras que no lo son tanto. Quién hace hard rock, quién heavy metal, quién soft rock, quién rap, no es tan importante; importa encontrar el disco que te gusta. Quién hace modernismo, quién postmodernismo, quién ontología, no importa: a mí no me significa nada.

Lo que sí pienso de Nietzsche y Freud es que de alguna manera son como primos hermanos. Son pensadores muy cercanos, contagian las mismas ganas de vivir. Nietzsche es mucho más exaltado, enloquecido, pero Freud aporta un esquema -después continuado por otros- que permite pensar los problemas humanos con una claridad nunca antes vivida.

¿Cómo estructurarías el estudio de la filosofía?

No lo sé muy bien. Imagino una especie de tono de la experiencia, una cosa medio lisérgica, muy experimental. La idea de experiencia me parece muy interesante. Se vive y se piensa al mismo tiempo.

Debería haber seguramente un lugar para la historia de la filosofía. Ese lugar podría ser una cuarta o quinta parte del total. Y después habría que poner a la gente a pensar a través de estrategias muy diversas. Por ejemplo, habría que enseñar a escribir desde el primer cuatrimestre. La escritura es la escena fundamental del pensamiento, si no sabés escribir no podés pensar. Si vas a hacer una carrera de humanidades, tenés que abordar la escritura sí o sí. Y llevar un proceso de escritura cotidiano. Que una carrera humanística no lo enseñe, ya es imperdonable.

¿Por qué los filósofos no y Nietzsche sí?

Es el único que yo conocí que me decía cosas que me importaban, que me permitía tener una visión del mundo distinta. Es el único que me da la sensación de que mira las cosas desde otro lado, que no está paralizado por el miedo ni es un moralista jugando a ser inteligente. Y es el único que me comunicó la sensación de ventana abierta, de que se puede respirar: señaló mi fuerza y me la hizo entender, aceptar y vivir.

Otro que fue muy importante para mí, que en realidad no es un filósofo, fue un francés llamado Georges Bataille. Después de leer su libro "El erotismo" pasé muy claramente de la sensación de no entender nada a la de entender todo. Es un libro escrito con dificultad, pero tiene las virtudes de trabajar con material antropológico y de animarse con cosas difíciles de sentir.

Me parece que sería muy bueno que se le prestase más atención a estos fenómenos individuales por los que uno encuentra algo en un pensador que lo despierta o lo enciende.

Para entender a Nietzsche, ¿no necesitas conocer mínimamente a Sócrates, por ejemplo?

Me parece que no. Me parece que Nietzsche explica a Sócrates mucho mejor que Sócrates a sí mismo. Yo entendí mucho más qué es Platón leyendo a Nietzsche que leyendo al mismo Platón. Cuando me tocó leer a Platón en la carrera lo disfruté mucho, pero no llegó a constituirse en una pasión reveladora.

Es la misma discusión que se da al respecto de la pintura abstracta y la figurativa: los primeros abstractos antes fueron figurativos, llegaron a la abstracción a partir de una experiencia figurativa anterior. Esto es así, pero vivieron a principios del siglo pasado. Yo dibujo en el dos mil y puedo partir de la abstracción. No hay que repetir el mismo camino una y otra vez para llegar al mismo punto. Uno se sube a caballo de la experiencia de todos los hombres anteriores. Si no fuera asi habría que reinventar el lenguaje cada vez, no existiría la cultura.

Creo que lo que te indica el camino a seguir es una sensación íntima emocional que podría llamarse "deseo", aquello que te da ganas de hacer, aquello que te contagia vida. Y uno tiene que estar muy pendiente de esos índices para no quedar atrapado en la esterilidad intelectual que suele abundar en ámbitos filosóficos.

Hay cosas que parecen importantísimas pero que me resultan un bluff. Uno puede decir que Heidegger huele mal, que no te sirve para nada. Perfectamente podés no leerlo; no tenés ganas de leerlo, no lo hagas. Me cansaron los franceses, con su manera rebuscada de escribir y su narcisismo... .Yo no quiero leer a Derridá, no me interesa en lo más mínimo. Y eso no quiere decir que uno no piense; si nos descuidamos, hasta podría querer decir lo contrario. Uno quiere hacer su camino personal y buscar en lo que le gusta. De repente encontrás pensamientos en lugares insospechados, sobre todo hoy en día, con la cantidad de material interesantísimo que hay repartido en tantas disciplinas y que están a la espera de una reinterpretación o de una vueltita que le puede dar un filósofo.

A mí me gusta pensarlo de este modo: la filosofía no es una disciplina, sino una indisciplina. El filósofo es el que puede hablar de cualquier cosa como se le canta. Es una autoridad altísima la que hay que darse a sí mismo para poder eso, y al mismo tiempo se trata de algo tan simple como de respetar el camino del pensamiento propio. El filósofo tiene que ser un caprichoso, tiene que ser un arbitrario y hay que estar entrenado en esa arbitrariedad. Las escuelas de filosofía no te entrenan para eso, sino para lo contrario: para ser sumamente respetuoso. ¿Y quién puede pensar con respeto? ¿Acaso los filósofos que hoy se veneran fueron respetuosos de la tradición anterior? No, el respetuoso no piensa. Si respetás mucho a una mujer, esa mujer se va a aburrir y te va a dejar. Si uno se da cuenta de que el rey está desnudo, podés hacer de todo.

Tal vez yo me equivoco porque le regalo el término "filosofía" a la academia. Tal vez lo que habría que decir es: no, lo de ustedes no es filosofía. La filosofía tiene que ver con el experimento, la indisciplina, la vida, la emoción, el deseo, los proyectos, el trabajo, el amor.

¿Qué peso le otorgás al psicoanálisis dentro del pensamiento?

La teoría psicoanalítica me parece importantísima. A mí, al igual que Nietzsche, me alumbra mucho. Ciertos principios básicos que tal vez son elementales pero no muy comunes, como por ejemplo entender hasta que punto es uno el que genera las situaciones sociales que después denuncia, o sea, hasta que punto uno está involucrado en los problemas que tiene.

La posición más clásica del sentido común o de la izquierda, es hacer siempre responsable al sistema: cualquier cosa que te pasa es culpa del sistema y vos luchás contra el sistema y el sentido de tu acción es enfrentarte al sistema. Eso es una ridiculez y refleja una inmadurez total. Si mirás un poco el mundo te das cuenta de que nunca prometió ser perfecto. Es y será un quilombo, violento, agresivo, en constante cambio y nadie prometió otra cosa. Si vos querías otra cosa, era problema tuyo. Este idealismo que está presente en la izquierda y en todo el sentido común, es inmaduro, es una idiotez, una incapacidad.

¿Qué estás haciendo actualmente?

Este último año trabajé bastante en lo que se llama "creatividad", que no tiene que ver ni con la publicidad ni con el arte, sino con la vida en general. Es una especie de disciplina que surge en ambientes empresariales y se expresa a través de unas bases teóricas tal vez no del todo explicitadas o no del todo conscientes, y sobre todo en nuevas técnicas de producción de ideas, que son muy sencillas y son extraordinarias. Deberían ser enseñadas en la escuela primaria.

Yo coordino un grupo de trabajo en Much Music que se llama "Ataque Creativo". Sus miembros son chicos del público y hacemos dos cosas: yo les doy entrenamiento en estas técnicas de creatividad y hacemos ataques callejeros que tienen la metodología de las manifestaciones típicas (pancarta, megáfono, volante), pero que en lugar de ser protestas críticas, son también diversiones y propuestas.

Por ejemplo, hicimos uno en Lavalle y Florida con respecto al problema de los baños públicos, que es el siguiente: si estás en la calle y tenés ganas de hacer pis, no tenés dónde ir. Para decirlo en términos nietzscheanos, eso es prueba del idealismo profundo de nuestra cultura, porque somos cuerpo, somos animales, necesitamos hacer pis varias veces por día, pero la ciudad que hemos creado (no se trata ni de sistemas ni de gobiernos), no ha tenido en cuenta esta realidad. Esto, si lo observás blanco sobre negro, es una ridiculez absoluta. No queremos asumir que somos cuerpo.

Entonces lo que hicimos fue plantear el problema con pancartas, megáfonos, etc. Le dábamos a la gente unos frasquitos tipo análisis de orina con un líquido que parecía pis, llenábamos unos bidones y los llevamos a la Casa Rosada y a la Casa del Gobierno de la Ciudad junto con unas cartas y propuestas. Las cartas las aceptaron, los bidones no, me imagino que no podían ponerlo en el archivo. Igual no pasó nada, es algo meramente simbólico. Lo interesante fue la protesta, que se grabó y después se pasó como microprograma en Much Music.

Depués hicimos otra en Plaza Once sobre educación sexual. Pusimos una carpa roja; así como los docentes hacían ayuno en la carpa blanca para pedir un aumento, los chicos hicieron ayuno sexual en la carpa roja pidiendo por educación sexual. Después hicimos clases abiertas con una sexóloga que respondió preguntas del público. Los chicos caminaban con pancartas que decían cosas así como "coger bien es muy importante",etc.

Son provocaciones, no creo que sean trascendentales, son actos de humor, pero me parece que hay un elemento de creatividad puesto en juego que es muy importante porque genera alternativas.

También tenemos un site dónde están explicados algunos otros ataques que vamos a hacer y algunas otras cosas.

Sin caer en definiciones historicistas: ¿qué ves del momento que estamos viviendo?

Me parece que el momento tiene un montón de cosas positivas que no suelen ser observadas por una especie de automatismo crítico en el que la intelectualidad y el sentido común militan como si fueran el indispensable sentido de la vida. Creo que tenemos mucha más libertad de la que somos capaces de usar, que la vida te ofrece una cantidad de cosas muy superior a las fuerzas personales para abordarlas y para tenerlas. Los límites no son del momento histórico sino siempre personales y relacionados a la cantidad de fuerzas que uno pueda poner en movimiento para enfrentar al mundo. En términos estrictamente históricos, no te puedo decir mucho.

¿Sos filósofo?

Soy licenciado en filosofía. La verdad es que no sé si me cabe el nombre de "filósofo", habrá que ver.

 

 

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