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¿Por qué cree que estamos
como estamos?
Porque esto es lo que hemos
sabido / podido / querido hacer. Es necesario dar una explicación
activa, es decir, evitar aquellas visiones que nos colocan en una
posición pasiva, como son aquellas explicaciones que hacen recaer
la responsabilidad de la situación sobre la acción de otros. Si
queremos hacer un país tenemos que asumir este peso con lucidez:
la Argentina produce crisis, produce infelicidad y pobreza, produce
conflictos (como cualquier sociedad) pero no produce la suficiente
cantidad de soluciones. De todas formas, la respuesta que va aun
más lejos y supera esta situación pasiva en la que nuestra imaginación
adora colocarse sería la que dijera: lo más importante no es volver
a hacer un análisis o un diagnóstico de la situación, sino plantearnos
caminos para generar otra. La pregunta no sería entonces: ¿por qué
estamos así? Sino ¿qué podemos hacer, qué queremos, de qué forma
hacemos lo que decimos querer? Se dirá que el análisis previo es
imprescindible para la acción, pero lo cierto es que los análisis
abundan, extremos y críticos, hiperlúcidos, desde siempre, pero
las acciones nos cuestan más.
¿Y en este sentido para
que sirven las experiencias vividas?
Las sociedades no evolucionan
tan claramente como los individuos (como los individuos que evolucionan,
claro), pero algunas buenas consecuencias del pasado son evidentes:
pese a que la situación es difícil no ha habido asomo de lucha armada.
La Argentina aprendió a eludir ese idealismo religioso que cree
que es posible suprimir el mal de un plumazo y parece estar avanzando
por un camino más realista y más complejo. Tenemos que inventar
algo, la lucha política no se beneficia con la sangre. Otro punto:
lo que suele criticarse como individualismo puede ser visto, si
avanzamos en la comprensión, como una perspectiva también más realista,
como un avance en el reconocimiento del lugar donde radican las
fuerzas protagónicas de una sociedad.
¿Desde donde nace la
transformación social?
En el mismo lugar donde
nace el arco iris. La respuesta es imposible, la sociedad es una
transformación constante en la que todos intervenimos permanentemente.
Si hubiera que localizar un lugar en el que es posible encontrar
un principio activo para la producción de sociedad me parece que
hay que reconocer que ese lugar es el individuo. La escena básica
del sentido social es la vida íntima, es allí donde se generan los
sentidos básicos de las relaciones interpersonales, los que hacen
luego posible que prolifere un esquema autoritario o uno democrático,
los que producen felicidad o infelicidad. El pensamiento social
se resiste a "bajar" hasta este nivel de comprensión porque el pensamiento
social en gran parte nace como un movimiento de huída de esos sentidos
personales, a los que teme. La grandilocuencia de las ciencias sociales
es una huída para adelante, el intento de eludir el hecho de que
el mundo se arma en función de un esquema dramático, vital, individual.
Esa verdad de la naturaleza es reconocida más claramente por el
liberalismo que por los absurdos planteos racionalistas de las religiones
políticas. La fuerza que le falta a la sociedad es la fuerza de
los individuos que prefieren padecer a dar la batalla. El individuo
es el elemento esencial de todo grupo, de toda comunidad. Una comunidad
logra sentido y logra ser eficaz en la lucha de poder si parte del
reconocimiento de la escena personal como lugar fundamental de la
realidad.
¿Considera que el 20
de diciembre fue un momento visagra? ¿Hacia donde cree que
nos conducirá?
No me parece que el 20
de diciembre haya sido un día a partir del cual haya cambiado el
juego. Las transformaciones sociales son lentas y difusas. Hay una
ansiedad que se proyecta atribuyendo valor simbólico a los hechos,
pero muchas veces resulta excesiva.
¿Qué responsabilidad
le caben a los medios en relación a la recurrencia argentina de
realzar la crisis? (usted hace referencia a este "defecto")
Los medios son sólo un
reflejo de la situación mental de la ciudadanía. Es lindo y cómodo
acusarlos, pero la fuente de la visión del mundo que ellos expresan
es la comunidad. Es importante trabajar desde los medios la aparición
de nuevas visiones sociales y creo que por más que ellos representen
(como es lógico y como sucede en toda sociedad) intereses determinados
es posible hacerlo. Hay que meterse en ellos, hablar, decir cosas
interesantes, intentar pensar de nuevo, eludir el facilismo crítico
y producir una mirada activa y convocante, que exprese las ganas
de vivir y trabaje en contra de la idiotez y la limitación que padecemos.
El problema no son los medios, el problema no son los políticos,
el problema somos nosotros, nuestro estilo de vida, nuestros pensamientos,
nuestros automatismos.
¿Hasta que punto condicionan
los medios la posibilidad de construir una realidad distinta?
No la condicionan, hay
que dar la batalla, trabajar en función de lo que uno cree, no escudarse
más en el pretexto de la existencia de una opresión que nos impide
vivir como queremos. Ese recurso defensivo está agotado. La idea
de "opresión" es esterilizante y falsa. EL poder es la respiración
del mundo y la única opción es dar la batalla de la creatividad,
la invención y las ganas de vivir. Basta de crear monstruos. Basta
de estar fascinados con Hadad, Menem, Monetta y cuanto ídolo inverso
se suele crear. Los protagonistas somos nosotros, tenemos mucha
más libertad de la que somos capaces de usar. La pelota está en
nuestros pies, hay que pensar cómo armar juego, qué juego queremos
armar, basta de hojear eternamente la revista que muestra la cara
de los delincuentes y padecer al hacerlo. La vida es así, dificil,
siempre lo fue y siempre lo será, basta de padecer, osemos inventar
y avanzar.
¿Qué valor tiene el
arte en la transformación social?
Los intentos de dar sentido
al arte desde el punto de vista de la producción social me parecen
un buen ejemplo del avance excesivo y limitante de la mirada social.
El arte es un terreno de libertad en el que los individuos tienen
que dar rienda suelta a su sensibilidad. Podríamos decir que esa
es, paradójicamente, su función social: ser un entrenamiento en
la libertad, una exigencia de libertad y deseo. Pero en el momento
en que el artista se pone al servicio directo de una causa social
es porque huye de esa libertad, no es capaz de jugarse.
Usted trabajó mucho
a partir de la creatividad (su experiencia en Much Music, por ejemplo),
la tv ¿bastardea o la estimula?
La tv no puede ser juzgada
como una sola cosa. Es un medio enorme y como tal incluye en sí
un universo de diferencias. Si uno está en una búsqueda creativa,
es decir, productiva, y está intentando armar juego y sentido, la
tv, puesta en esa línea, aporta los elementos que uno pueda sacar
de ella. Si uno está sumergido en el universo crítico pseudo inteligente,
es apático, está deprimido, se complace en culpar al mundo de todo
lo que no es, entonces la tv seguramente reproducirá ese mismo escepticismo.
Creo que los medios no son la fuente surgente de los contenidos
vitales, expresan a una sociedad y contienen una variedad realmente
grande.
En todo caso ¿qué referentes
creativos encuentra desde los medios?
No hay referentes creativos
universales, porque no se trata de ser creativo en el uso de los
medios. O al menos no soy un analista de medios y no me interesa
pensarlo así. Los elementos creativos de presentes en los medios
dependen de la pregunta que uno tenga en la cabeza cuando hace uso
de ellos.
¿Considera las manifestaciones
de los piqueteros y la forma de trabajo de los cartoneros una alternativa
"creativa" mas allá de las cuestiones que los afectan concretamente
(haciendo referencia a la manera de organizarse)?
La palabra creatividad
produce tantos equívocos que se hace difícil usarla. Los piqueteros
creo que hacen un uso bastante habitual del poder en la Argentina:
el poder como obstáculo, el poder negativo, el poder que traba.
También los diputados y senadores son piqueteros cuando traban el
tratamiento de una ley hasta no arreglar políticamente su conveniencia.
No me parece un poder creativo, lo veo más bien como un poder resentido.
Entiendo que sea legítimo (todos los poderes son legítimos) y prefiero
que esa fuerza se exprese pacíficamente como piquete y no agresivamente
como atentado, pero no creo que sea una forma plena y madura de
participación social, como para salir a festejar su existencia.
El cartonero me parece que es el viejo ciruja, no una creación especial
de ningún tipo sino una opción que se vuelve cada vez más abundante
dada la situación de crisis.
En el contexto social
argentino ¿qué valor y qué peso tiene la filosofia?
La filosofía, como los
medios o la creatividad, no es una cosa unívoca que tenga un solo
sentido. Es un poder del pensamiento que está disponible para el
que sepa usarlo. Es como la princesa dormida que despierta al beso
del prìncipe. La mayor parte del pensamiento filosófico, hablo del
producido académicamente, no despierta a la princesa. Pero si la
filosofía es encarada a partir de una puesta en juego personal,
lo que la acerca al universo de la psicología y al del arte, entonces
puede ser una oportunidad de pensar de nuevo las cosas que no hemos
todavía sabido pensar bien. Filosofía quiere decir: pensar general,
libre, abierto, indisciplinado, mezclador de contenidos, poderoso,
creador de visiones y de horizontes.
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