|
2) ¿Cómo se
hace un proyecto?
Hay que identificar un objetivo que sea valioso
para uno, que tenga que ver con los intereses más personales.
Estratégicamente debe plantearse de manera
tal que respete los deseos propios de la manera más precisa posible
pero que también tenga en cuenta la realidad.
El proyecto debe negociar el deseo con la realidad,
teniendo en cuenta a ambos y estableciendo entre estos factores
una buena combinación.
El proyecto debe ser lo suficientemente osado
como para despertar y promover el entusiasmo pero no tan imposible
que ahogue ese entusiasmo en un camino de obstáculos infinitos o
lo neutralice inmediatamente al no poder hacerlo avanzar en la realidad.
Un proyecto debe ser enunciado como un sueño
atrevido, como una osadía posible, como un entusiasmo planificado.
Un proyecto se hace estableciendo
OBJETIVOS
PASOS
TIEMPOS
COLABORADORES
RECURSOS
con
claridad.
Un proyecto se hace perdiendo esa claridad
y reencontrándola bajo una forma nueva. Teniendo la paciencia necesaria
para perderse y para no interpretar ese estar perdido como definitivo.
Teniendo la persistencia como para continuar actuando en la confusión.
Aceptando claridades parciales cuando aparecen. Avanzando en lo
posible. Trabajando con confianza.
Un proyecto se hace animándose a entusiasmarse
y a proyectar ese entusiasmo en imágenes reales. Colocándose en
posición de protagonista, sacudiéndose de encima la pasividad temerosa
que parece sensatez y que es alimentada por el sentido común como
la posición vital más correcta.
Un proyecto se hace descomponiéndolo en pasos,
en tareas realizables, sucesiva o simultáneamente.
Un proyecto requiere que uno se ubique en un
proceso temporal, que permite que el deseo y su objetivo se vayan
traduciendo en acciones parciales, realizables. Pautando tiempos
para ciertas tareas y cumpliéndolas, dando los pasos sucesivos sin
quedar trabado en la aspiración de que cada paso sea perfecto.
Un proyecto se hace aceptando ayuda, buscándola
con confianza, buscándola donde puede estar, localizando las personas
capaces de darla. Evitando esperar que nos ayude quien no está dispuesto
a hacerlo, aceptando que tal vez la ayuda está en dónde uno en principio
no la hubiera buscado.
Un proyecto se hace entendiendo qué tipo ayuda
necesita uno realmente, cuáles son los puntos débiles que necesitan
ser fortalecidos y buscando la colaboración necesaria con precisión.
Un proyecto se hace aceptando que uno no es
un genio, que sólo hace cosas excepcionales. Un proyecto se hace
aceptando que uno no es tan idiota como podría parecer, que puede
aspirar a mucho más de lo que ha hecho hasta el momento.
Un proyecto se hace entendiendo que la falta
de dinero no es una pared infranqueable, que siempre hay un replanteo
posible para avanzar, tal vez aceptando que se necesita más tiempo
para llegar a cumplir con ciertos pasos. El principal obstáculo
no es la falta de dinero sino la falta de ideas y de capacidad,
y por ese camino siempre se puede estar avanzando.
Un proyecto se hace entendiendo que entre el
deseo y su realización hay un trabajo, hay un precio que se paga
en esfuerzos y esmeros, que no puede ser evitado, y aprendiendo
a pagarlo paulatinamente, sin desesperar y sin abandonar.
|