La aureola del reviente
¿Será porque ellos representan el triunfo glorificado de una vida de
simulación, de osado choque con una moral que ya no rige, de huída constante
hacia una meritoria embriaguez, porque son la viva imagen de los muertos
vivos -asolados por las malas costumbres, pero aun prendiendo su cigarrillo
en escena y enganchándolo en la guitarra /se cagan de risa, boludo, jeje/-,
porque han pasado por todo y más se consagran mientras más sus rostros
son trabajados por noches y sustancias, por cientos de desayunos de
los campeones /merca y champagne, boludo, jeje/, por cientos de desgracias
privadas apenas intuidas por la candidez de un público que aspira a vivir
libremente sin llegar a hacer más por su libertad que pegar en la pared
los posters de estos caballos salvajes y embriagarse creyendo que su tambaleo
es la viva realización de un parentesco con Richards -o con Bukowski-,
será porque en su permanencia muestran cómo la simulación de una generación
se prolonga en otra, o por el aliento de la gente que se complace en adorar,
adorar a otro que es un dios, que es lo más, que son unos genios, bolú,
no lo puedo creer, los rolling en la argentina, acá tan lejos -¿lejos
de qué?-, será porque al fin y al cabo proponen una experiencia religiosa,
una caminata a Luján actualizada, porque permiten que la adoración de
la virgen se trastoque en adoración del pecador que es también un héroe
-pero adoración siempre-, la prueba misma de que es posible reventarse
y que la aureola te crece igual, bolú, fijate, si tienen mil años y todavía
cabalgan, como si eso fuera una prueba de talento, como si el mérito fuera
durar y no también cesar - o renovarse, ellos fieles al punto de repetirse-,
como si en realidad la vida no pudiera ser afirmada y tuviera que ser
rifada en una estética de mohínes y desplantes, en una descarga así nomás
/el cuerpo descarga, teoría de un estado en el que se carece de
la fuerza para crear, inventar, generar/, en un rock ya pseudo arte sostenido
por la general falta de gusto /ohe ohe ohe ohe, ro-lins, ro-lins/ , será
porque es difícil generar otra cosa y porque en última instancia
rinde más creer que uno es otro /como el impostor Paranoico, el pseudo-Jagger/,
como cada uno que no tiene la fuerza para vivir su vida desde adentro
y cree que todo es cuestión de imagen y de lo que se significa para otros,
y porque en medio de todo esto hay que reconocer que han aportado, se
lo llega a ver, entre el alboroto, su granito de arte -aunque el don haya
sido descuidado-, por más que el malentendido sea enorme, y transforme
todo el asunto en algo predeciblemente decepcionante? ¿Será por todo eso
que la visita de los Rollings se nos hace a muchos una fiesta forzada
y sin interés? |