Qué es la vida
¿Es un arte, un aprendizaje sensual, un imposible escape hacia adelante,
es un encuentro, muchos encuentros, son muchas pérdidas, un segundo de
algo en medio de la eterna nada, una parrillada de cuerpos que se mezclan
sin saber, es un ital park de problemas sin solución, una caminata ligera
a paso de ciervo, un sorteo de circunstancias inmanejables; qué es la
vida, una catarata de hechos sin escrúpulos que se complacen en arrinconarnos,
una belleza interrumpida constantemente por lo inacabado - mundo sin forma
que no cesamos de reproducir-, es un colchón que no permite descanso,
un sueño despierto, una taradez que se cree lúcida, un bochorno inconsciente,
un día de sol lleno de moscas, un permanente desconsuelo?
¿Se aprende a vivir, o se circula más bien sin saber nunca, se adecúa
uno al asunto o cree hacerlo; hay mejor suerte si se cede al movimiento
irracional general del cuerpo y sus contactos o si se intenta controlarlo
y limitarlo, encauzarlo? ¿Puede encauzarse la vida, eso es saber de ella,
saber en ella, lograr lo lograble, o no hay nada que pueda conseguirse
y no hemos venido a establecer con firmeza nuestra presencia sino simplemente
a padecer y disfrutar, a estar con los demás, a vernos un segundo y perdernos
para siempre, a apenas vernos además, a perdernos aun antes de la muerte,
a perdernos porque no podemos nunca tenernos, ni conocernos, ni casi sentirnos,
siendo como somos cada uno un eje independiente y sin conexión, una aventura
perdida, más bien atravesado por los otros como por un incordio, o como
un desafío que no puede responderse, o como un espejismo aparecido en
el desierto de una realidad llena de nadies? ¿Hay solución, es ridículo
esperarla, solución a qué, además, si no hay orden, o si mejor dicho el
orden es sólo relativo y pasajero, un mínimo estado de claridad dentro
de la más grande de las confusiones? ¿Y no proviene esa confusión de un
intento de entender lo que entender no se puede? ¿Qué se puede, entonces,
se puede algo, o no se puede nada? ¿Y los domingos, en los que todo se
agrava y el sentido que parecía seguro el viernes se hace aire irrespirable
y puede palparse que no hay salida para la confusión excepto imaginar
que sí la hay, cosa fácil y legítima cuando uno está contento pero cosa
imposible e improbable cuando uno vacila y se pregunta? ¿No hay que preguntarse
entonces? ¿Preguntarse es en sí mismo un exceso en ese camino de búsqueda
de un sentido que no hay? ¿La pregunta es un vicio y la respuesta siempre
una falsedad establecida utilitariamente, que con suerte funciona, que
con salud apoya una experiencia que quiere vivir, pero que sin suerte
o sin fuerza reduce aun más esas limitadas posibilidades? ¿Por qué a veces
se quiere vivir y a veces no? ¿Qué es la vida, un basurero de sentimientos,
atravesar una casa a oscuras, un exceso de sí mismo, una fuerza perdida,
un pulular de células enloquecidas, una agitación de quarks asustados,
un ir o un venir, un cucurucho o un vasito, una lapicera o una birome,
un círculo o una hipoteca? |