Teoría del poquito
1. El poquito como categoría angular del mecanismo del sentido.
Contrapunto con el mucho o con el todo. Hay una pertinencia
de las magnitudes. El esfuerzo, el tiempo de trabajo, puede ser mucho,
pero lo que importa -lo valioso- siempre es poquito.
2. La teoría de la reproducción plástica del mundo dice que poniendo
un poquito de un libro en este cuaderno (un poquito fértil, seleccionado,
o cualquier poquito si el fértil es el cuaderno, elaborado por la devoción,
esfuerzo y constancia del que ara la escritura) ese poquito -o frase o
concepto o perspectiva- favorece la continuidad del fluido pensático y
se reproduce en otros poquitos llegantes.
3. Toda la literatura y la reflexión y el arte y la cultura, las costumbres
y la vida, resultan de la conjunción de esos dos factores: el poquito
que viene y el fluido caldo personal en el que ese elemento es macerado,
fermentado, trabajado, aprovechado.
4. Cuando nos quejamos de los cultos que llenan de citas y nombres importantes
sus prosas es porque no hacen trabajar esos poquitos tomados de aquí y
allá, limitándose a sugerir la gracia de la que están desposeídos con
esa sola mención. Se quiere dotar a los poquitos aludidos por medio de
esa mecánica de un valor sagrado. (¿Será porque son poquitos tratados
con valor de todo?). Pero esa sacralidad adoradora de ídolos (
ahí está: el ídolo es un poquito tratado como si fuera un todo) es herética
para quien concibe a la sacralidad como la inmersión en este flujo fértil
de la escritura encadenada.
5. Encadenado está el que escribe, a su silla o a su mundo incluso, haciendo
la doble experiencia de acentuar su ser individuo y de disolverse en un
pasar ininterrumpido de las palabras y los poquitos que se alojan en las
celdas alargadas de los renglones. Su experiencia de ser poquito y al
mismo tiempo todo.
6. Leer es buscar esos poquitos que estimulan y hacen vibrar a la columna
personal de la elaboración. También es someterse al fluido elaborado del
otro, amoldarse y domarse, poseer la belleza y la riqueza de ese fluido,
por placer amoroso del texto o por curiosidad o tensión del conocimiento.
7. La escritura abordada de esta manera es un entrenamiento o un ejercicio
para ponerse en el carril de la experiencia auténtica del pensamiento
en su inmediatez y separarla de la inautenticidad narcisista. El narcisismo
es, por supuesto, tan auténtico como cualquier estado del sentimiento,
pero en tanto propone más una consideración sobre la experiencia que la
experiencia misma, expresa una falla en la fuerza de la mismidad del ser.
El narcisismo es encierro y autorreferencia, sujeto mirado y no mirante.
Esa autoconsideración es la que no se resigna a entregarse, a vivir y
a morir. Como si algún resultado de esa autoconsideración pudiera ahorrarnos
la muerte. El narcisismo es fracasante porque es la no aceptación de la
propia existencia como el poquito que ella es, y porque propone la absurda
creencia de ser todo. |