Nostalgia filosófica
1) La experiencia filosófica avanza notoriamente en las ocasiones en
las que se generan núcleos afectivos elaborantes, es decir, en
reuniones de amigos que distendidos e interesados comentan y piensan en
común. Yo tuve un Club, fundado por dos o tres miembros, reunidos por
azar y ganas de estar, en el que se pensaba en serio, y ahora lo extraño.
2) Mi club era en un bar, en la esquina de Honduras y Bonpland, y lo
llamábamos Club Montchenot, imaginarán por qué. Los fundadores y sostenedores
del mismo éramos básicamente tres personas: Alberto Ure, Douglas Vinci
y yo. Creo que ellos ya estaban amasando el club una tarde que los encontré
en otro bar (primera sede), tomando fernet mientras hacían una pausa en
el programa de la Alfano en el que ambos trabajaban. Así comenzó, y fueron
meses de anocheceres, de vasos y picadas y reflexiones sobre distintos
temas, y también de historias.
3) Los temas de investigación del club eran:
a) las conductas humanas, sus oscuros móviles, y las estrategias que
convenían a hombres buenos como nosotros en el acercamiento a la virtud,
planteadas a través de casos concretos tomados del mundo de la producción
televisiva de canal 2, a cuya vera nos reuníamos;
b) la religión, tema de interés para los otros dos miembros del club,
por ser ambos religiosos, interesados en las imágenes simbólicas que pueblan
la fe cristiana -tema impulsado también por la presencia de Monseñor Laguna
tomando coñaccitos en alguna mesa lejana del mismo bar antes de cumplir
con su columna en el noticiero del mencionado canal-;
c) las complejas y nunca del todo comprendidas relaciones entre los sexos,
la fantasía a ellas asociada y el extraño caso del Maestro, la Alfano
misma, llamada así porque en una noche de inocente festejo en una parrilla
de la capital ella nos mostró una profunda comprensión de la realidad
del sentido, muy poco esperable en ella dado su personaje público;
d) los documentales del Discovery Chanel y el universo de la historia
romana, precristiana y oriental en general, el mundo antiguo y sus costumbres;
e) la construcción de una nueva Argentina y las medidas tendientes a
su establecimiento.
4) El club se enriqueció con la presencia de Ricardo Miró, matemático
especialista en mitologías bárbaras, tan apasionado por las armas -que
colecciona- como por los documentales del Discovery. Y hay que mencionar
la buena voluntad y el cariño de Alfredo, que nos atendía como a duques.
5) Tal vez sea más aconsejable, a quien quiera dedicarse al cultivo de
su pensamiento y de su capacidad de comprensión, un pequeño núcleo de
reunión y charla que la lectura solitaria y obsesiva de los más difíciles
y sabios textos, o en todo caso, se podría decir que esta célula de trabajo
teórico resulta un ámbito de digestión privilegiado para la elaboración
de aquel trabajo solitario.
6) Yo tenía un club y ya no lo tengo más. Lo extraño. Quiero llamar la
atención a todos los pensadores en acción acerca de la necesidad de cuidar
y mantener estas reuniones de trabajo. Como uno se divierte cree que no
hace nada importante, pero el trabajo intelectual avanza especialmente
por esta descuidada vía. No se malinterprete el fenómeno llamado "filosofía
de café". |