Kids in the Hall
(El autor de la nota pide perdón, pero de ciertas
cosas no se puede escribir objetivamente). Es para preocuparse. En el
mes de Julio el canal de cable HBO Olé ya no incluyó en su programación
al genial programa canadiense "The kids in the hall". Ya había pasado
otra vez antes, ¿será esta definitiva? Dios mío.
Hay que decir qué es, porque al gran público nacional
se le escapó, no tuvo publicidad y lo pasaban en horarios imposibles.
Según "The Complete Directory to Prime Time Network and Cable tv Shows",
una mamotrética y alucinante publicación norteamericana (1400 páginas)
que abarca el período comprendido entre 1946 hasta el presente (mentira,
porque fue comprada hace dos años, en Callao y Corrientes), uno puede
enterarse qué es el programa "The kids in the hall" con bastante detalle:
es una comedia (en realidad un programa de sketches), telecasteada por
primera vez el 18 de Septiembre de 1992 y por última el 6 de Enero de
1995. En la cadena CBS. Dice el horario, pero transcribirlo sería excesivo.
Es un grupo de cinco actores cuyos nombres los seguidores
paladearán al leerlos: David Foley, Bruce McCulloch, Kevin McDonald, Mark
McKinney y Scott Thompson. Todos actúan roles masculinos y femeninos indistintamente.
Pero no se piense en un efecto grotesco de travestismo: lo hacían como
nadie, tal vez porque no se referían al estereotipo sexual sino que encarnaban
siempre un personaje determinado y concreto. No lo hacían satirizando
LO femenino (es necesario tener mucho cuidado con el LO, es una falsa
manera de encarar la profundidad), sino tal vez hasta queriendo a una
mujer concreta. ¿La que ellos hubieran querido ser? Se dice de este programa
que es un humor gay, y gusta suponerse que se trata de cinco actores homosexuales,
pero es falso. Un par de ellos deben serlo, pero otro par no. Y el que
sobra lo podemos sortear.
Continuemos. La guía dice que son exuberantes. Está
bien dicho, porque todos poseen una capacidad actoral difícil de creer.
Y lo que más llama la atención de esa capacidad es que no proviene de
un narcisismo enloquecido sino de unas ganas de divertirse gigantesca
y de una aun más gigantesca capacidad de entregarse. Eso se olvida con
demasiada facilidad en los programas de humor: que para transmitir diversión
hay que divertirse primero. Si sumamos a ese extraordinario don dramático
(hay que verlos, es muy difícil de explicar) la agudísima inteligencia
en las situaciones y una osadía nunca antes vista en tv, es fácil imaginarse
que el show tenga miles de fanáticos en todo el planeta. Cualquiera que
ande por internet y quiera verificarlo puede hacerlo: está plagado de
páginas que contienen material de ellos.
Hay personajes recurrentes: Scott como la reina de
Inglaterra, Mark como Chicken Lady, Bruce y otro que no me acuerdo cual
es como una pareja de policías (los que copiaron mal en Delicatessen y
antes fueron recreados mejor en Cha Cha Cha como dos conscriptos), otra
vez Scott como una reina de la noche (él sí dijo abiertamente ser el puto
del elenco en un sketch), etc.
La guía citada aclara que The Kids in the Hall (los
quiero tanto que me emociona escribir el nombre del programa) se originó
como un grupo en un club en Toronto en 1984 y se transformó en una serie
de tv en 1989 (¡estarían en pañales!), en la CBC de Canadá. Lorne Michaels,
creador del famosísimo Saturday Night Live, fue el coproductor ejecutivo.
Ultima información que se lee en la guía: en el final del último episodio
las estrellas dicen Chau a la audiencia en el estudio, van a un campo,
y son enterrados vivos. La lápida decía simplemente: "The kids in the
hall TV show 1989-1995".
Tuvimos la suerte de verlos en HBO, años después,
y si existe justicia en el mundo el programa será repuesto pronto en algún
canal inteligente. Es un clásico de la dimensión de El Chavo, el resultado
único y mágico de la conjunción de muchos factores muy difíciles de reproducir.
Si pueden véanlo. |