Sobre el fashion en la TV
En la tv hay innumerables estilos retóricos: el
desprevenido simpático natural de Susana, el entrador gritón popular de
Tinelli, el severo mala onda exigente de Sofovich, el simpático narcisista
calculador de Nico, etc. Una de las últimas adquisiciones en esta serie
histórica es el estilo canchero falso sofisticado que se desprende de
las gesticulaciones que Ruth Infarinato reparte desde hace tiempo desde
MTV y las que Débora del Corral puso en el aire hace un par de años en
El rayo. No es lindo ver que una nueva generación, una nueva época, un
supuesto nuevo mundo, tiene para ofrecer como retórica propia una variante
tan cretinista. Que la diferencia se diluya en fingimiento en vez de dar
lugar a un desarrollo real.
La variante fashion de la tv resulta enervante porque
en vez de disminuir el elemento de falsedad lo acentúa hasta transformarlo
en una opción existencial. Con el fashion en la tv en vez de ir de los
signos hacia las cosas - el camino más lógico y potente para las abstracciones-
se va de los signos hacia el vacío y la nada. El peor atributo es su cancherismo,
ese estar de vuelta que es en realidad un no haber ido nunca, un ni siquiera
saber que es posible otro lado, cambiado por la creencia de ser lo más,
o mejor dicho por la necesidad de parecerlo. Sofisticación no es
la palabra, hay más bien una apariencia de refinamiento, una pose desprovista
de vida, el espectáculo de los anoréxicos. Mucha atención puesta en como
lucen las cosas externamente, la vida dedicada a que el otro que nos ve
desde afuera piense y sienta que uno es sensacional. Como si la vida propia
fuese a ser mejor por el simple camino de fingir que lo es. Tanto nada
por aquí nada por allí el fashion resulta el truco perfecto para no ser,
¿una fórmula oriental para zafar del yo? Más bien la peligrosa costumbre
de enfatizarlo, a ese yo desprovisto y abandonado.
Lo que no termina de entenderse es que un estilo
tan restringido socialmente (un par de babasónicos, el ambiente de las
modelos y casi nadie más, la falsa idea de que por ser raro se es interesante)
se transforme poco a poco en masivo. Pero lo que falla es nuestra sorpresa,
no el fenómeno, que existe desde siempre: basta pensar en la revista Hola
y en la forma en la que la vida de la realeza resultó siempre tan atractiva
para los plebeyos. ¿Son una nueva realeza estos desgarbados? Apariencia
de artistas, pero sin arte. Apariencia de sofisticación, pero sin sutileza.
Apariencia de mundo, pero fuera de todo. Otra vez me equivoco: criticando
la tv no se llega a ninguna parte. El problema no es de la tv, ni del
fashion. La tv es lo que es, como el mundo (la televisión es la realidad
y ya está). El problema es de uno, que le pide a la tv lo que esta no
puede dar. ¿Qué hacer, entonces? No sé. |