Bienvenidos a Mi .com.ar

CursosLibrosArticulosEmpresas

Suscripcion
 

Conocé mi Blog www.100volando.netPosteos destacados

1999 - Revista 3 Puntos

1er. Congreso Internacional de tango argentino

El edificio pertenece a otra cultura, a una civilización superior que existió en otro tiempo en este mismo lugar. Hoy día no es posible concentrar tanto arte y tanta artesanía, hasta las clases altas han perdido esa gracia en las formas. Es domingo a la noche, y el pasillo del primer piso del Club Español está repleto de personajes. Una mujer de gran escote caído y caderas inmensas, teñida de rubia, le dice a otra, chiquita: ¡Qué linda estás!, seguramente admirada de sus dimensiones más movedizas. Otra señora, muy mayor, espera junto a ellas parada con un chal plateado y una pollera con flecos. A su lado pasa un chabón con el pelo enrulado cayéndole sobre la remera.

Hay piernitas que se mueven como mordiendo la alfombra roja. Hay mucha gomina, vestidos negros, rodetes, pelo estirado. Una nenita de alrededor de 8 años lleva una pollera plateada y el pelo le cae hasta más abajo que la cola. También la nena camina haciendo figuras. ¿Será una enfermedad? No, es el primer congreso internacional de tango argentino. Parecen gitanos, pero son gente de tango.

Es como si se hubieran reunido 50 maestros de ceremonias. Los de confusa elegancia son los eximios profesores de tango que durante seis días, desde las 13 y hasta las 20 30 horas, enseñaron el trabado baile a los 250 extranjeros que vinieron desde distintas partes del mundo. Vinieron de Japón, de Brasil, de Italia, de Alemania, de Estados Unidos. Entre los inscriptos hubo muy pocos argentinos, y los organizadores piensan hacer lo necesario para que el año que viene, en el segundo congreso, también los nacidos en estas tierras puedan disfrutar del evento. De todas formas, una vez que se logra capitalizar económicamente el tan promisorio aspecto tanguero, cosa tan rara y tan reclamada por los planes culturales, no habría que descuidar esta vía de comunicación con contingentes extranjeros.

Es la noche de cierre y una a una van pasando las parejas de bailarines. El salón está atestado. Unas enormes cajas de amplificación escupen los tangos al mismo volumen que usa Divididos cuando toca al aire libre. Hay una pareja de morochos que bailan un tango cortadito y algo tropical, un gordo sin cuello y una gorda vestida de violeta que dan vueltas sobre sí mismos muy concentrados, uno que tiene el pelo más largo que su compañera y son dos melenas las que se agitan sincopadamente. La señora muy mayor que esperaba en el pasillo está ahora sentada en un lugar preferencial y muchos se acercan a tomarle una foto. ¿Quién es? Carmencita Calderón, la compañera del Cachafaz... El conductor del evento pide un aplauso para uno de los mejores actores de nuestra cinematografía, y Luis Brandoni agradece poniéndose de pie.

La inscripción completa costaba 700 pesos, e incluía 24 clases, además de las noches de baile, con orquestas y exhibiciones, y los dos grandes shows con lo mejor del tango actual. La media costaba en cambio 400 pesos. Pero esto no quiere decir que los extranjeros inscriptos fueran todos gente adinerada. Andrés es un argentino que vive desde hace 21 años en los Estados Unidos y vino al congreso con un contingente de Detroit. Explica que las 19 personas que forman parte del grupo pertenecen a la clase media trabajadora y que anduvieron por la ciudad con poco dinero para gastar. Se trata de adictos al ball room, baile de salón, cultores del foxtrot, rock, swing, cha cha cha, rumba y del waltz, que han armado un club de tango llamado Latin and Argentine Tango of Detroit. Muestra un botón con el dibujo de un bandoneonista circundado por la leyenda: Motor City Milongueros. Andrés presenta a una norteamericana sonriente que consultada acerca del sentido del tango para ella responde diciendo: heart, pasión, romance, mistery. ¿Le gustó el congreso? Beautiful. Su padre construía Pontiacs y ella ahora se estremece con la Cumparsita.

Entre los bailarines nacionales hay hombres y mujeres de buen porte, cuerpos esbeltos y bien plantados. También muchos gordos, petisos, caídos, que llevan sin embargo con garbo lo que son, y a nadie parece importarle su aspecto. Seguramente estos extranjeros buscan esa sensualidad cargada del argentino, presente en el movimiento y no necesariamente en las bellas formas. ¿Qué significará para esta gente una escapada tanguera a Buenos Aires, a qué mundo creerán haber llegado? No importa la respuesta. Es una buena pregunta y ojalá estas visitas permitan seguir planteándola.

 

 

 

 
webmaster@bienvenidosami.com.ar | alejandro@bienvenidosami.com.ar
Información sobre los Cursos 2008: cursos@bienvenidosami.com.ar
BienvenidosaMi.com.ar | Desarrollado por
Maximiliano Galin
P O D E R A M A