Bienvenidos a Mi .com.ar

CursosLibrosArticulosEmpresas

Suscripcion
 

Conocé mi Blog www.100volando.netPosteos destacados

1999 - Revista 3 Puntos

Los destinos de la ópera

Los escenarios hablan por sí mismos, y tal vez no haya diferencia más grande entre lugares que albergan espectáculos públicos: la empinada y violenta cancha de Boca y el delicado pero dominante Teatro Colón. Mercedes Sosa es una artista popular y no llama la atención el verla en un espacio de este tipo, pero con Pavarotti, estrella de uno de los más refinados géneros musicales, la cosa es distinta. En la tribuna de la cancha de boca un empleado de "Control", un enorme físicoculturista con un handy en la mano, termina de comerse un helado palito, relamiéndose como un chico crecido. Ya actuó Mercedes Sosa con su banda y con ella también un coro de trajeados, que parecía una visión, suspendido en una especie de cielo angélico dentro del escenario. Estamos en la pausa. Estas tribunas, que los días de fútbol están abarrotadas de fanáticos, de hombres en clave de fútbol, son hoy recorridas por gente de lo más tranquilas, hombres pacientes, mujeres y niños, mucha tercera edad. Llama la atención ver tanta mansedumbre en un entorno generalmente tan sacado. Mercedes Sosa vuelve al escenario y presenta a Pavarotti: "Un ser humano que canta", dice, y entra el urso. No es fácil captarle la onda a Pavarotti. En su actuación fue profesional, intenso, sorprendente, emotivo. Es difícil saber qué le pasa a él, ¿qué significará para una gloria de la ópera internacional adentrarse en el público popular, salir al mundo, difundir, enriquecerse, perderse o encontrarse, superarse, redimirse? Meterse en semejantes cuestiones es poner el pie en arenas movedizas, pero oyéndolo cantar -parece que grita pero no, nunca el más mínimo esfuerzo para sacar una voz grande como la cancha entera- es común planteárselas.

El momento tuvo sus facetas graciosas, que provinieron de pensar que a Pavarotti también se lo podría contratar para que gritara los goles. Y que ese reflector que desde el otro lado de la cancha lo iluminaba podría también usarse en los partidos nocturnos para seguir a Palermo o al mellizo. Por suerte a nadie se le ocurrió que Pavarotti cantara "Dale tu mano al indio", como algunos alarmistas creyeron. Mercedes Sosa cantó con sencillez y sentimiento y eso bastó para no desentonar con el vozarrón dramático de Pavarotti. Las dos canciones que hicieron a dúo fueron sobrias y hermosas.

El domingo a las 17hs actuó en el Colón el tenor José Cura, el joven argentino que triunfa en los escenarios operísticos del mundo, haciendo el Otello de Verdi. El teatro estaba lleno. El espectáculo duró más de tres horas. Cuatro actos de media hora cada uno y entre ellos aproximadamente 20 minutos de descanso. No estaba la gente fina que uno puede imaginar si no frecuenta el ámbito. Algunos, tal vez, pero sobre todo mucha gente normal, muchos jóvenes. El Colón es un teatro llamativo, por lo hermoso, pero también por ser un teatro en el que desde algunas butacas el escenario no se ve. Hubo espectadores tan inclinados hacia el vacío que resulta llamativo que a lo largo de su historia no haya tenido el Colón más accidentes que la bombonera. Tal vez no ver sea mejor, porque es un teatro para escuchar, y tanto es así que cualquier tos resuena en la sala como un exabrupto. Eso genera una atmósfera de intimidad, en la que el sonido es de una delicadeza increíble. Hubo hermosos momentos de música, y para apreciarlos no había que ser un entendido en ópera ni nada parecido. La ovación que cerró el espectáculo fue emocionante. El público adoró a los cantantes, y no sólo a Cura, sino también a la cantante Verónica Villarroel, que hacía de Desdémona, esposa de Otello. La obra empieza como si ya estuviera terminando, con el coro fuera de sí, y casi todo el trayecto de la tremenda historia es de una intensidad completa. Sinopsis: Otello mata a su esposa loco de celos y luego se entera de su inocencia. Todo era un invento del cagador de Iago, un plan para arruinar a Otello. Cuando este se entera de su error se mata sobre el cadáver de su amada.

¿Qué es la ópera, música de dibujos animados, una grasada culta, un melodrama mitológico, una ridiculez que se vuelve pasión, la bailanta espiritual, una dramaticidad absoluta e inconsciente, una ridiculez hermosa? ¿Qué es? Posiblemente lo que haga atractivo a Pavarotti para un público tan amplio es que a través suyo consigue un atajo para penetrar en esta música refinada y emotiva. Sin negar las condiciones excepcionales de su voz, es posible que por esta vía mucha gente disfrute de algo que creía destinado a otros: el mundo de la música clásica, música de aventuras.

 

 

 

 
webmaster@bienvenidosami.com.ar | alejandro@bienvenidosami.com.ar
Información sobre los Cursos 2008: cursos@bienvenidosami.com.ar
BienvenidosaMi.com.ar | Desarrollado por
Maximiliano Galin
P O D E R A M A