Librería Romano
En cada libro hay alguien, con el que nos encontramos
al sumergirnos en la intimidad de la lectura. Las librerías son la antesala
de ese contacto, que puede llegar a ser transformador. Por eso, para un
lector una buena librería es un lugar lleno de promesas. Y si es hermosa
y está repleta el efecto que causa es parecido al del enamoramiento. Esto
es lo que sucede en la Librería Romano.
Por lo grande y abarrotada recuerda la librería que
Woody Allen visita en Hanna y sus hermanas. Es la librería soñada.
Porque es verde, porque vende sólo libros usados, porque tiene muy buenos
precios - por diez pesos cualquiera sale con dos o tres libros hermosos-,
porque selecciona lo que ofrece, porque está arreglada para que resulte
un lugar acogedor, porque hay secciones ordenadas, porque los libros están
expuestos como objetos queridos y valiosos, porque hay hasta una mesita
en la que uno puede sentarse a hojearlos.
La librería existe desde Febrero de 1995. Su stock
actual es de más de 70.000 volúmenes. Uno de sus clientes es Bernardino
Rivadavia. No es un chiste, se trata del chozno del que fuera presidente.
Ernesto, el dueño, dice que Dino es muy buen escritor. María, la
dueña, mantiene el ambiente dopado con música clásica. Un barbudo separa
una pila de libros sobre Sarmiento y tacha títulos de una lista. Un sociólogo,
cliente de libros en inglés y alemán, viene a pagar una deuda. Otro, que
sale cuando se cierra el local, confiesa haber pasado un día entero revolviendo
estantes. Esta librería es un acceso al submundo de gente culta, de los
que uno siempre cree que no hay pero en realidad sí hay.
¿Sabías que Alejandro Magno, cuando se le muere
el perro, funda una ciudad con su nombre? Qué tipo, ¿no?, dice Ernesto,
que está leyendo las Vidas Paralelas de Plutarco. Por una escalera caracol
se sube al cuartito de alemán y ruso. Los ocho tomos de las obras completas
de Goethe cuestan 30 pesos. Y los 10 de la de Heine 60. Claro, hay que
saber alemán. Si uno sabe idiomas más normales, como inglés y francés,
tiene a su disposición estanterías que llegan hasta el techo. En su página
de internet (www.libreriaromano.com.ar) ofrecen, entre otras cosas, los
datos de otras 68 librerías anticuarias, de viejo y de ocasión.
Esta librería es una enseñanza sobre la cultura argentina,
pone en evidencia la riqueza enorme de nuestro medio y su tradición, es
posible gracias a los cientos de miles de libros que han servido para
armar nuestra capacidad de sentir y de pensar, de aprender y de educar.
No debe haber existido nunca en Buenos Aires una librería mejor. Si les
resulta una exageración pasen y vean. Lavalle 2008.
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