Presentación del Carlín Drácula
Punta Carrasco, Restaurante Reina Mora, jueves 21
hs. pasadas. Tumulto, porrones de cerveza y platos llenos de fiambre,
quesos y aceitunas. Miralo, ahí va. Pasa Calvo, que ahora parece
otra persona, cámaras y luces lo siguen. ¿Dónde pongo el carozo de
la aceituna? Jorge, que está detrás de la barra, responde: ponelo
en una servilleta y dámelo a mí. Empieza el show. Tres bailarinas
y un tipo hacen una especie de tango de transilvania, gesticulando como
vampiros. (Cibrián debe estar hecho una furia). Mientras una chica en
la barra se hace un sanguchito con jamón y queso -se le cae el queso y
lo levanta con la mano-, la pantalla gigante se ilumina.
Muchas cabezas me tapan, pero veo unas antorchas,
una linda confusión moderna en blanco y negro con ritmo vertiginoso. Hay
un fragmento histórico, cielo con relámpagos, nubes. ¿Drácula va a caballo?
Parece el Zorro. No es Drácula. Un ataúd vuela por el aire. Después hay
imágenes en color, una pareja que se besa y una mina que grita y dan ganas
de matarla. Detrás de la barra una rubia se para arriba de la heladera: Jorge, ¿a qué temperatura está el aire? Más sombras en la pantalla.
Jorge me tapa. Drácula le besa las tetas a una chica. ¿Cómo, el asunto
no era por el cuello?
El tono es épico y Jorge tiene una pistola por la
que sale gaseosa. Las promotoras miran la pantalla, ¿les gustará? ¿Querrán
ser novias de Calvo o querrán irse a sus casas? En medio del sonido impresionante
se oye la frase de un personaje: Antes, cuando chamuyaba en latín... Calvo, que parece otra persona, está bien. Los actores están bien. Las
imágenes también. Hay que ser honestos y hay que abandonar la mala fe
con la que se tiende a abordar la evaluación de una producción de este
tipo. Tal vez salió bien. Aunque acudan a un tema plomo y remanido como
Drácula, aunque haya grandilocuencia, aunque se vea la tentación de hacer
mucho.
Terminó. Aplausos. Calvo se traslada a una especie
de habitación de vidrio, muy iluminada, para dar una conferencia de prensa.
Dice: Ahora me llegó el momento de disfrutar sin pensar en si me van
a querer o no. ¿Se habrá curado de la habitual costumbre de estar
pendiente de lo que quieren de nosotros? El restaurante se llena de cronistas
que estiran sus brazos hacia arriba con el grabador en la mano tratando
de captar sin ruidos las palabras de Calvo reproducidas por los parlantes.
Es raro ver tantos brazos extendidos, parecen plantas.
Cóppola fue el que más se acercó a Drácula,
dice Calvo. ¿De cuál hablará, de Guillermo o de Francis Ford? A no ser
que se le crea a la Pradón debe estar hablando del segundo. Hacer Drácula
otra vez puede parecer una ridiculez -dice Calvo, con toda razón-,
pero la prioridad nuestra es la historia de amor. Mucha gente está
sentada sin prestar atención a lo que dice el actor, esperando que sirvan
la cena. Kaplan, el director de la serie, muy joven prodigio con aspecto
de persona agradable, habla con su novia, ajeno al despelote. Parecen
gente nada rebuscada, cosa rara para el medio. Calvo dice cosas buenas
sobre Kaplan: que trabaja mucho y muy bien.
En varios lugares del restaurante se puede observar
un nuevo tipo de pareja humana: ella, tetona y con un micrófono en la
mano; él, alto y con una cámara en el hombro, como si fuera una especie
de segunda cabeza que le hubiera crecido de tanto mirar a la chica.
Calvo dice: La idea era hacer un Drácula porteño
que llegase al corazón. Difícil darle apariencia romántica
a uno que desangra a las minas, pero no va a ser la primera vez que se
haga pasar por amor lo que no es. Si no sale bien no pasa nada,
dice Calvo. Este desafío lo voy a disfrutar. Mi prioridad no es más
el rating, y no es que no me interese. Yo era parte de la familia IBOPE,
IPSA eran mis tíos. Cuando estaba internado con el coágulo en la cabeza
se siguió grabando, arriesgamos. Ahora quiero disfrutar como un hombre.
Sonaba sincero.
La síntesis argumental de la carpeta de prensa explica:
en el 1400 se da por muerto al Drácula en Transilvania, pero al no haber
sido roto su corazón con una estaca el ataúd navega hasta llegar a Buenos
Aires 5 siglos después. Una vez acá, Drácula se desempeña como docente
en la Facultad de Medicina. Debe asesinar para seguir viviendo, pero lo
que él quiere es encontrar a su novia perdida en la época de las cruzadas.
Gran elenco. Viernes 22hs por América. 500 pesos el segundo de publicidad.
Ojalá les vaya bien.
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