Los pensadores indisciplinados
El filósofo es individualista, por eso no tiene
sindicato y le cuesta hablar en plural. Los filósofos son pensadores indisciplinados,
capaces de incorporar a su trabajo de interpretación del mundo saberes
venidos de cualquier otra disciplina. Son ellos los encargados de ensamblar
estos saberes y hoy, con la abundancia de nuevos conocimientos, son más
necesarios que nunca. También los filósofos deben, para funcionar realmente
como tales, incorporar la dimensión de la existencia personal. La pregunta
"¿cuál es el sentido de la vida?" tiene vigencia. Pero no es una pregunta
que pueda plantearse en abstracto, es siempre alguien el que se la
plantea y se pone en juego, se piensa, al hacerla.
¿Somos todos filósofos? Lo somos si miramos buscando,
si en vez de declararlo todo sabido volvemos a preguntar, si osamos
mirar las cosas a los ojos. El filósofo es el que vive como si fuera
el primer hombre, el que piensa con libertad y siente que debe responder
nuevamente todas las preguntas fundamentales.
Los filósofos hoy piensan en la naturaleza, se dan
cuenta de que son animales, complejos animales humanos, y que esta realidad
plantea verdades difíciles de aceptar: la muerte, la lucha por el poder,
y la conflictividad inagotable de la experiencia humana. El filósofo no
puede modificar esto, pero cuando se decide a ver las cosas como son fortalece
el deseo de vivir y lo piensa hasta darle una dimensión poderosa. En medio
de este mundo de infinita problematicidad y riqueza, ésta sigue siendo
la labor del filósofo.
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