¿Qué hacemos?
¿Cómo podemos dejar de formular siempre la pregunta
pasiva, la que busca saber qué va a pasar, hacia dónde vamos -como si
no fuera cosa nuestra- para lograr plantear las preguntas más valiosas:
qué queremos hacer y cómo lograrlo? ¿Cómo lograr dejar en claro que estar
en contra no es una posición política, cómo limitar el uso de ese recurso
y del empobrecimiento que produce y reproduce? ¿Cómo dar lugar a una imagen
de país que nos convoque al esmero, la dedicación, el trabajo, el cuidado,
el entendimiento, el diseño de situaciones? ¿Cómo fortalecer la conciencia
de nuestras posibilidades, ponerla en evidencia, demostrar que la libertad
disponible es inmensa y que nuestro futuro está más en nuestras manos
de lo que solemos creer? ¿Cómo preparar cada vez más individuos para ejercer
su deseo en el espacio de esa libertad? ¿Cómo armar grupos de trabajo
que puedan acumular logros con decisión y realismo?
¿Cómo producir lo nuevo? ¿Cómo pensar para acompañarlo,
cómo sintonizar la mirada y la comprensión en los procesos que se están
dando, sin caer en el recurso de negarlos siempre, desarmando el vicio
de decir, sentir y lamentar "esto no es lo que debería"? ¿Cómo darnos
cuenta de que la vida es así, difícil, problemática, y no dejarnos ganar
por la decepción constante, por el placer de sentirnos incapaces y abusados?
¿Cómo ver lo que es, y quererlo, y trabajarlo, y mejorarlo? ¿Cómo hacer
ver que ser positivo no es ser idiota sino lo contrario? ¿Cómo aceptar
que realmente es posible para la Argentina ser un poco más como Chile
o Brasil, países también pobres y llenos de dificultades, pero capaces
de mayor consenso?¿Cómo redirigir el infantilismo izquierdista hacia una
posición más responsable y creadora, hacia un combate no resentido ni
ignorante, cómo lograr una izquierda útil, unida, no amarga ni perdida
en el tiempo? ¿Cómo desalojar el mecanismo cínico del financista que pone
una mesa de dinero y al mismo tiempo se queja del país?
¿Cómo entender que los políticos son recursos para
una ciudadanía decidida a ponerse en movimiento y no los fatales dueños
de la situación? ¿Cómo hacer evidente que todos somos Cabezas pero también
somos todos Barrionuevo? ¿Cómo desarmar el extendido vicio de hacernos
todo el tiempo los buenos, la pasión por declamar valores y no operarlos
en lo concreto? ¿Cómo apoyar al presidente electo de manera de lograr
que ese apoyo sea al mismo tiempo un control y un empuje, una participación
eficaz, un trabajo conjunto en pos del país que decimos querer? ¿Cómo
lograr una versión de la autoridad que sea aceptable, que no sea maligna
y al mismo tiempo sepa imponerse cuando es necesario, una autoridad que
organice y limite de manera nítida y que no cause más conflicto del que
enfrenta? ¿Cómo limitar esa forma negativa del poder, el piquetismo, ejercido
en las calles pero también en el congreso, por legisladores que obstaculizan
la producción de leyes necesarias? ¿Cómo dar pie a un peronismo capaz
de complementar el asistencialismo con un sano y necesario exigencialismo,
que se comprometa a educar a la pobreza humana de la que surge la pobreza
material y no a usarla como un recurso político en beneficio de su poder
trastornado? ¿Cómo trabajar en contra de los caudillos familiares, esos
que sostienen la posibilidad de un caudillo nacional, los padres y maridos
golpeadores, las madres que tienen hijos como si no fuera asunto suyo?
¿Cómo despertar en la sociedad la responsabilidad necesaria, cómo romper
el automatismo paranoico-crítico, cómo entusiasmar con el trabajo de enfrentar
las dificultades y desalentar el absurdo idealismo de creer que la realidad
viene hecha?
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