"Néstor en Bloque" arrasa
Néstor en Bloque arrasa. Un nuevo ídolo, un Rodrigo pero vivo (es toda una ventaja). Por una parte, los que tenemos otros gustos, vemos con cierta indignación el auge de semejante figura de la música vulgar. Querríamos que la juventud escuchara cosas mejores: Brahms, por ejemplo, o por lo menos que el gran caudal de público se volcara hacia los protagonistas del rock nacional, aunque por allí también las cosas se estuvieron acercando más a la cancha de lo que hubiera sido esperable. Pero Néstor gana, y por mucho. Es una especie de peronismo del gusto, la alpargata esgrimida como sentido de la vida. Aunque la imagen de la alpargata es ya vieja, y tal vez habría que decir… ¿la villa como estilo cultural, al que hay que respetar porque los pobres son buenos, incluso mejores que nosotros que no padecemos necesidades extremas? Por otra parte, el libertario que vive en uno dice: está todo bien, a cada uno le gusta lo que le gusta. Siempre existieron ídolos vulgares de la juventud, no es un campo para encontrar relevancia artística sino un legítimo espectáculo de diversión y alevosía. ¿Cuál es el problema? ¿Estamos buscando alimentar al animal crítico (ese idiota interno) tirándole mala onda a un espectáculo de bailanta? ¿No tenemos nada mejor que hacer? ¿No podríamos respetar un poco a la gente, che? La mala conciencia gusta de denigrar a los ídolos de la juventud desbocada, sin entender que es un fenómeno común, universal, inevitable, bueno, saludable, perfecto en sí mismo. Después uno crece y empieza a esuchar otra cosa, o crece pero sigue escuchando lo mismo o no escucha nada. La mala conciencia enciende la hoguera de la indignación: mirá que tarados son éstos (cuando la peor taradez, la ignorancia completa, es la misma mala conciencia, incapaz de entender la diversidad del universo). Lo que no hace falta es dar el paso siguiente, que sería el de suponer que tras señalar la legitimidad del fenómeno tenemos que incluirnos en él, y disfrutar de Néstor. Néstor no es para mí, ni para adultos semejantes a mí, es para jóvenes que están tratando de aprender lo básico, incluso su propio nombre. No hay nada malo en el fenómeno Néstor en Bloque, ni es mencionable siquiera el que haya un afán de lucro, ¿acaso los Rolling Stones giran el mundo por amor a sus fans? Dejemos que a cada uno le guste lo que quiera: esa diferencia es la riqueza de la desbordante realidad.
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