Comprender
el crecimiento es comprender un caracter general de la vida que
suele escapársenos. La maduración no siempre es entendida a partir
del logro y del fortalecimiento que trae aparejados, es más fácilmente
sentida como una pérdida y una renuncia. Este error da lugar a una
mala conciencia en la que muchos desarrollos personales y sociales
quedan estancados.
La exaltación de la infancia y la adolescencia como
los momentos vitales por excelencia corresponde a una cierta incapacidad
de pensar y sentir el poder personal como algo aceptable. La inmadurez
del pensamiento social reproduce políticamente esta misma situación.
Es necesario pensar al crecimiento como un movimiento de realización
de la fuerza y aceptar sus importantes consecuencias.
Por más que el principio del crecimiento resulte
obvio, su observación detallada revela situaciones y sentidos que
no lo son tanto.
Se trabajarán textos de tres autores:
el psicoanalista
inglés Winnicott,
el filósofo
alemán Nietzsche y
el místico
hindú Osho.
Del primero serán tomadas algunas ideas de sus libros
“El hogar como punto de partida” y “Los procesos de maduración y
el ambiente facilitador”. Del segundo fragmentos de varias de sus
obras principales: “Más allá del bien y del mal”, “Ecce homo”, “El
crepúsculo de los ídolos”. Del tercero algunas ideas de su libro
“Madurez”. |