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Detrás
de cada logro hay un fenómeno de liderazgo, y un líder.
Detrás de cada objeto hay un logro (la realidad se produce
y reproduce según esta estructura de producción constante
de objetos, hechos, momentos, y los agentes o realizadores de éstos
son de hecho líderes: sin voluntad y determinación y
capacidad de conducción la mayor parte de las cosas que vivimos
no tendrían lugar). El liderazgo detrás de los hechos
no siempre resuta fácilmente visible: hay experiencias de conducción
desperdigadas por toda la sociedad que no parecen tales y examinarlas
es un camino fertil para pensar el tema del liderazgo y para llegar
a comprender la mecánica del logro. |
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La utilización del concepto de “líder”
como prisma para la observación supone la puesta en juego de
una fundamental buena conciencia en la concepción de los fenómenos
de poder. El poder no es una mala palabra (como se pretende desde
la ignorancia del sentido común) sino un componente inevitable
y vital de la realidad, la propia respiración del mundo. Un
líder que no tuviera asimilada la existencia natural del poder
como principio básico de los procesos que debe conducir vería
seriamente afectada su capacidad. |
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Los líderes pueden ser considerados como la mano de obra
más calificada, aquellas personas destacadas capaces de operar
con la difícil tarea de darle un rumbo a la comunidad o a un
grupo de trabajo. El trabajo destinado a los líderes nadie
más que ellos es capaz de hacerlo. Podríamos incluso
hablar de una predisposición natural de ciertas personalidades
a manifestar el tipo de voluntad necesaria para ser capaz de estas
funciones. |
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El líder es un artista. El instrumento que toca se llama
grupo, o sociedad, o proyecto, y cada líder le saca un sonido
propio, característico. Hay liderazgos que hacen sonar a determinadas
sociedades y grupos de manera afinada y poderosa, hay líderes
que los hacen sonar mal. |
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Lo que guía a un líder es un fenómeno del orden
del deseo. En el líder útil ese deseo involucra un avance
en la vida comunitaria. Hay un aspecto raro, patológico, irracional
o impuro, en el liderazgo político que debemos entender y respetar.
El líder social tiene necesariamente algo de alienado, es un
sujeto que juega en la historia, por lo cual es evidente que tiene
un tipo de percepción del mundo y de su propia importancia
bastante peculiar. Más que curar a este tipo de líderes,
la sociedad necesita usarlos para las importantes tareas pendientes
que sea capaz de concebir. |
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A veces el líder puede ser el recurso de una situación
para llegar a su punto de madurez y de acción. En ese caso
podríamos hablar del liderazgo profundo o invisible de ciertos
procesos que hacen que incluso los líderes visibles sean movidos
por iniciativas impersonales difíciles de concebir y pensar.
Los procesos históricos pueden ser de este orden: fuerzas sueltas
y necesarias que buscan hombres fuertes que las encarnen y las hagan
posibles. Lo que equivale a decir que los líderes no disfrutan
de la libertad completa de la invención y sirve para observar
el rango de posibilidades que un líder tiene para guiar su
acción. |