Fragmento de Primera Parte de "Tirados en el pasto":
Un ejemplo complicado (Público
de taxistas)
En Blanes, Girona y Costa
Brava.
Frente al parrillamen, una noche de agosto
Alejandro: Me subo al taxi en casa, que me va a llevar al aeropuerto,
y lo primero que el tipo me dice, a las pocas cuadras, es qué suerte tiene
usted, que se puede ir de este país.
Andrés: Se empezó a escuchar en los taxis de vuelta eso...
Alejandro: Siempre se dice eso. El porteño, el argentino, siempre
está diciendo eso de su país...
Andrés: Entre el 92, el 93, hasta el 94, la gente me decía: ¿por
qué te vas Andresito? Reconfirmar la posibilidad de estar viviendo en
el mejor país del mundo es una práctica habitual también en España...
Alejandro: Depende también de quién lo diga...
Andrés: No, es el mismo público de taxistas...
Alejandro: ¡Público de taxistas! Pero qué suponen, que en otras
partes del mundo todo anda bien, todo es perfecto, no hay problemas, que
en otro lado sí serían recompensados como ellos merecen... Es todo una
ficción eso... ¿o no?
Andrés: El taxista suponía no sin cierta razón que vos no te ibas
a Bulgaria...
Alejandro: Sí. Y yo le dije, me voy a Bulgaria a socorrer
drogadictos... No, no le dije nada, porque la verdad... Le dije: a mi
me gusta este país, como para cortarle la onda. El me dijo: a mí también,
pero si las cosas fueran como tendrían que ser... Bueno, las cosas no
son como tendrían que ser...
Andrés: Tendrías que haberle preguntado cuándo fueron como tendrían
que ser.
Alejandro: En ningún lado nunca jamás las cosas fueron como tendrían
que ser, no existe eso...
Andrés: En el fondo queremos que el trabajador llano nos diga
que con la dictadura vivíamos mejor , o con Franco, para poder destrozarlo
en petit comité...
Alejandro: No es que estuviera amargado o tuviera mala onda, el
tipo. Lo primero que siempre se dice, la base de una aproximación normal
a la realidad es: y... esto es una mierda. Mucha gente cree que ese pensar
en un mundo mejor es una base positiva, porque parece una preocupación
por mejorar. Y en realidad no es una preocupación por mejorar, es tirarle
mierda a la realidad, algo que nunca da frutos porque lo único que hace
es generar más amargura. Además, si estás en Buenos Aires y no te vas
a ir a otro lado... Uno no elige dónde nacer, uno es de un lugar... No
podés modificar el hecho de que tenés todos tus afectos en un sitio y
que tu cuerpo se completa en tu país. El código completo, que te permite
entender qué quiere decir cada gesto y cada cosa, sólo lo tenés en tu
país materno. En otro país nunca tu cuerpo es tan grande y tan completo.
Lo cierto es también
que en todos los países hay mucha gente que se va a otro lado, y que en
todos los países hay mucha gente que llega de otra parte, también. ¿Adónde
se van los españoles cuando se quieren ir, porque están cansados de España
y se van a otro lado?
Andrés: Ahora se van a Nueva York. Ahora mismo un español se iría
a Nueva York o a Buenos Aires, y no solamente Joaquín Sabina... Estando
en Nueva York me encuentro mucho con españoles y argentinos. Hace poco
me encontré con un batallón de turistas argentinos en la Gran Via. Lo
primero que me gritaron, mientras aparecían las cámaras de fotos, fue:
¡Somos argentiiinooos!, aunque de eso ya me había dado cuenta. Creo que
alguno dijo : ¡No tengas miedo que somos argentinos!
Alejandro: Tengo la enloquecida idea de que uno en cualquier parte
en la que está reproduce su mundo, que en cualquier lado que estés podés
hacer lo que quieras. Tal vez no podés hacer cine en Catamarca, pero también
debés poder, si empezás haciendo video y adaptando el proyecto a lo posible.
Cine de 35mm que se vea en las salas del centro de Buenos Aires no, pero
algo que respete lo más importante de ese deseo sí.
Andrés: Elegiste un ejemplo muy complicado.
Alejandro: Elegí el peor ejemplo, porque si habláramos de música...
Andrés: Eso es bastante difícil también...
Alejandro: De escribir... ¿Qué ejemplo tendría que haber elegido?
Con malos ejemplos no hay argumentación que se sostenga, qué cagada...
Un buen espíritu
Un buen espiritú
amateur
Andrés: Hay un buen espíritu amateur en Argentina para tocar música,
pero no conozco muchos músicos que parezcan dispuestos a buscarse otro
trabajo, para poder seguir tocando música tranquilos. Que no los conozca
no quiere decir que no existan. Conocí uno: Ricki González. En aquel momento
era preparador físico de Conchita Martínez, y de un equipo de basquet,
en provincias. El es de Caseros City, el lejano oeste, y era el único
de nosotros que trabajaba. Y al principio de los Abuelos Polo Corbella
manejaba un taxi, no sé cuanto tiempo estuvo, si un año... Pero recuerdo
que cuando tocamos los primeros Teatros Coliseos, que fueron dos días
de 1983, Polo todavía tenía el tacho. Yo le pedía que si teníamos fotos
fuera nomás con esa camisa celeste que usaba. En los años siguientes al
mundial 78 obligaban a los taxistas a usar camisas celestes. No sé si
el bigote era obligatorio, pero estaba bastante difundido...
Alejandro: Te obligan a tener bigotes y si sos lampiño no podés
trabajar. Bueno, te pegás un bigote, te cortás un poco de pelo y te los
pegás en el labio de arriba. ¿Y corbata? Una vez me llevó un taxista que
estaba con corbata y camisa y tiró la onda de que así tendrían que estar
todos porque hay que atender bien al público, como se merece, porque es
un servicio...
Andrés: ¿En qué década?
Alejandro: No tengo esa capacidad mental para ordenar los hechos
en décadas...
Andrés: Yo simplemente hablaba de dos bateristas, Polo y Ricki,
los dos laburantes, los dos vivían lejos...
Alejandro: Los bateristas, por el tipo de energía que usan, se
involucran más fácilmente en el mercado de trabajo, ¿viste?
Andrés: Viven más lejos que los demás...
Alejandro: Un guitarrista que viva lejos no va, como toca quietito,
no tiene tanto despliegue energético como para llegar al centro, no está
acostumbrado a moverse tanto. Tomar el colectivo, llegar al ensayo...
Andrés: Son tremendos los guitarristas. Se creen Pablo Picasso,
y algunos se saben Pablos. El guitarrista de rock es el que más se gusta
a sí mismo.
Alejandro: No sé, eh, porque los cantantes me parece que son más
estrellas, ¿no?
Andrés: Sufren mucho. En Argentina no hay cantantes que no toquen
un instrumento.
Alejandro: ¿Es así?
Andrés: Ni uno.
(Pausa)
Alejandro: Bueno, Vicentico.
Andrés: Verdad, es verdad.
Alejandro: ¿Tendremos algún otro ejemplo? El de Los Pericos, Bahiano.
Andrés: Ahora Vicentico es un gran cantante.
Alejandro: El otro día estaba sonando el último disco de Los Cadillacs
y me gustó.
Andrés: Mucho, muchísimo, lo tengo en Madrid y me encanta, El
golazo.
Alejandro: Tienen cosas medio rockeras, fuertes, y también algunos
pedazos extraños...
Andrés: Monk, Piazzola, lounge triste... Y también me gustó y
me pareció un disco muy bueno el de los Ilya Kuriaki. Tiene todos los
gustos del funk, todos lo palos del funk, electrónico, Bootsy Collins,
black polation... De Willy Crook también, todos los discos me gustaron.
Alejandro: Para mí, cuando un argentino se pega tanto a un género
no juega mucho su autenticidad. A mí no me gusta tanto que cultiven el
género, que tomes algo de ahí bueno, que te recope el funk y hagas tu
música funk okey, pero que hagas un funk tan americano, tan perfecto no
va, no es lindo eso. Y esas bandas de blues... ¿quién sos, naciste dónde?,
no entiendo. No es una objeción moral, no es que no lo tendrían que hacer,
me parece poco valioso, me parece choto, una solución chota... Respetar
un género es una limitación artística, es un refugio para identificarse
y no tener que actuar con una libertad mayor.
Andrés: Pero hay gente que llegó muy lejos y terminaron haciendo
cosas muy originales como Manal.
Alejandro: Pero Manal es distinto, ahí tenés un ejemplo de una
cosa de blues recontrapropia, personal, son ellos.
Andrés: Tenían blues, jazz y el feel porteño...
Alejandro: Pero son ellos, son personalísimos Manal. Yo creo que
el que no es personal es porque no se juega, no se busca a sí mismo, está
como tratando de cumplir con el género, por eso es tan importante la idea
de género para tanta gente, porque les da un marco sin el cual no podrían
entenderse a sí mismos: ¿qué hacés vos?, blues, y trato de hacerlo como
los grandes bluseros lo han hecho, y entonces no existen, son de otro
país, de ninguna parte, es una boludez...
Andrés: Tal vez el problema será que nadie logró hacer el blues
como los grandes bluseros lo han hecho.
Alejandro: No, yo no quiero que un guitarrista argentino toque
como BB King, o como Steve Ray Vaughan...
Andrés: No querrías tampoco que un americano toque como Steve
Ray Vaughan.
Alejandro: No, tampoco, ahí tenés.
Andrés: Y bueno. Pero...
Alejandro: Pero suponete, un americano lo tiene mucho más incorporado,
es su lenguaje básico.
Andrés: Sin embargo sabés que yo creo que mucha gente encuentra
un cool mayor dentro de un género y me parece que Willy Crook hizo discos
muy logrados y agradables. Y otro grupo que me gustó siempre también fueron
los Memphis, que hicieron una cosa muy porteña tocando blues. Tener claro
lo que uno quiere hacer, lo que uno puede hacer y lo que uno sabe hacer
es importante inclusive intentando hacer algo original, ¿o no?
Alejandro: ¿Vos decís que Memphis son más porteños?
Andrés: Sí.
Alejandro: Pero creo que es una especie de porteñismo llevado
en signos, en símbolos, no una cosa como la de Manal, ¿no?, plasmada...
Andrés: Ahí tenemos un cantante que es un cantante puro, pensamos
que no había ninguno y Otero es veterano y es cantante nada más, no toca
instrumento. Adrián tiene barrio y tiene mundo.
Alejandro: A mí no me gusta ese ataque de blues que le agarra
a la gente. Me parece que es una impostura total, es una apuesta muy débil...
Los artistas que a uno le gustan son tipos mucho más jugados y personales.
Andrés (en la máquina del tiempo): En aquel festival en la cancha
de Estudiantes de Buenos Aires donde estaba Baglieto, donde estaba Riff
y donde estaba Sumo, en el año 81, también tocaba Memphis, ya llevaban
unos años tocando y hacían boogie-boogie y blues y en realidad el auge
del blues del cual vos estás hablando tardó diez años, en explotar. Ellos
siempre hicieron blues, y blues de Buenos Aires.
Alejandro: Está La Mississippi, también.
Andrés: En la Mississippi está el Negro Tordó, con quien tocábamos
juntos en el After-Raíces. En Argentina importa mucho la canción que se
canta, sabés, yo creo que si la canción está lograda y es original, hay
mucha libertad posible, aunque estés tocando blues...
Alejandro: No, el criterio yo diría que es así: si la canción
está lograda está lograda, pero una canción tan pegada al género de blues
para mí nunca está lograda...
Andrés: Memphis tiene buenas canciones, lo mismo que Pappo o que
Manal, son tres grupos veteranos. En Argentina en el rock el gusto por
el blues existió siempre, se escuchó mucho el blues eléctrico británico,
se conoce a Eric Clapton, a John Mayall. Es importante en Argentina qué
discos estaban editados. E.C. was here estaba editado. El blues es una
gran música primitiva. |