Fragmento de "Escuchá qué tema":
Muchacha (ojos de papel)
Almendra. Luis Alberto Spinetta.
1
Muchacha ojos de papel,
¿adónde vas? Quédate hasta el alba.
Muchacha pequeños pies,
no corras más. Quédate hasta el alba.
Muchacha ojos de papel: Para
empezar, "muchacha", ¿por qué "muchacha" y no "piba", "flaca", "chica"?
(Hay gente que usa extrañamente el "chico", o "muchacho" para llamar a
un flaco en la calle. En Venezuela de repente te dicen: "epa, bachiller")
Podríamos decir que el uso de la palabra "Muchacha" tiene el sentido de
introducir una especie de fineza, como si fuera la primera piedra para
construir un ambiente poético intencional, pero la intensidad del tema,
el hecho de que sea un tema que se adueñe tan fácilmente del corazón que
lo recibe, hace que una lectura mal intencionada sea imposible. En la
barra de un happy hour conversaba el sábado a la noche con Ximena, mi
esposa, sobre este análisis. Ella opinó que "muchacha" venía del pasaje
natural de lo homosexual adolescente a la heterosexualidad adulta, que
la "muchacha" era una mujer que había surgido de un "muchacho" previo.
Es decir, que la palabra "muchacha" designaba un primer nivel de diferenciación
sexual, en una canción que puede con justicia ser considerada una joya
emocionante del amor adolescente. Me convenció su punto de vista. Qué
bien hice en casarme con ella.
Después está el asunto de los
ojos de papel. Los ojos de papel, le decía a mi mujer en esa barra de
un feliz happy hour el sábado a la noche, eran una imagen comprensible
de modo directo, pero no podía transformarla en pensamiento. A lo sumo
podía decir que el papel, quebradizo, acentuaba el carácter plano de una
mirada que ayudaba a representarme los ojos de esta muchacha enamorada.
A mi me sugiere una mirada extática, quieta, arrobada, fija. Ojos en los
que se puede leer, como en un papel. Ella le dio otra vuelta. Me dijo
que el papel era la representación perfecta de lo ideal, sea porque en
el papel aparece lo escrito o porque en él se imprime una foto, falta
de dimensión y de carnalidad. Ojos de papel son ojos idealizados, ojos
que no tienen carne. Me convenció.
Después viene la pregunta "¿adónde
vas?". Entiendo masculinamente que la mujer va para algún lado y es interceptada
por uno. La pregunta clásica, ¿solita?, muestra este sentido, que podemos
extrapolar a una dimensión simbólica. ¿Adónde ibas en la vida cuando yo
te encontré, y por qué no torcés tu rumbo para juntarlo con el mio? Suponiendo
que el hombre sabe adonde va y que el ir de la mujer es en parte un ir
que espera ser interceptado por la pregunta de un hombre que la intercepta.
Ximena me dijo que para ella en la adolescencia las mujeres se llevaban
el mundo por delante, que eran más poderosas que los hombres, y que tal
vez la pregunta tenía que ver con que el pibe estaba un poco asombrado
de la certidumbre de ella. Puede ser.
En todo caso después dice "quédate
hasta el alba". Puede ser equivalente a un prosaico "no te levantes del
lecho de amor, no te vayas a tu casa, quedate conmigo hasta que se haga
de día", realizando la fantasía universal de dormir con la persona a la
que uno quiere, o, como me sugirió la muchacha que es mi esposa, este
"quédate hasta el alba" puede también querer decir que él desea que ella
se materialice, que forme parte del día, de lo visible, que pase de ser
un ser nocturno, hecho defantasía y deseo, a existir como un animal de
día, pleno, concreto, tocable, dormible y visible.
2
Sueña un sueño despacito entre mis manos
hasta que por la ventana suba el sol.
Muchacha piel de rayón,
no corras más. Tu tiempo es hoy.
Cuando llegamos al "sueña un
sueño despacito entre mis manos" a mí me dieron ganas de llorar. La hour
seguía siendo muy happy, pero me emocioné pensando en esa imagen de ternura
tan lograda y recordando cuando yo era un adolescente conflictuado (redundancia:
ser adolescente es -como la palabra lo dice- ser conflictuado) y escuchaba
este tema en Caracas. Era como si Buenos Aires, mi ciudad entonces adorada
a la distancia -hoy es adorada en presencia- me llegara toda de golpe
por una hendija en la ventana de la mente. ¿En qué ciudad extraordinaria
existe un ser de tal delicadeza y genio poético emocional como Spinetta-
pensaba yo- capaz de inundar el universo social con un agua de emoción
tan intensa y a la vez delicada y fina y potente y de semejante belleza?
¿Yo vengo de ahí, esa es mi ciudad, Bs As existe? Cuento todo esto porque
creo que aunque uno no esté en otro lado esta canción comunica un poco
la sensación de un mundo distante, pasado o inalcanzable, de un mundo
en la que la delicadeza y la fuerza arrasadora de la emoción pueden existir
de manera clara. Por lo general tanta emoción está contraindicada por
los rigores de la vida. No es culpa del mundo, es uno el que no se juega
tanto.
Sueña un sueño despacito entre
mis manos: ¿se puede soñar despacio? Es un despacio que alude a lentitud
pero también a suavidad. ¿Se puede soñar entre las manos de otro? En un
nivel de entrega total, en la confianza y la intimidad amorosa. Hasta
que por la ventana suba el sol: hay un paso del sueño a la realidad del
día, un aterrizaje o advenimiento del mundo soñado al mundo de las cosas
cotidianas. Casi podríamos decir que lo emocionante del tema es que propone
Y LOGRA hacer presente en el día lo que corresponde al mundo oculto de
la noche o de la fantasía.
"Muchacha piel de rayón": ¿Qué
es el rayón? Una tela barata con la que se suplantó a la seda cuando,
por la guerra, no se fabricó más. Se hacían medias y vestidos. ¿Piel de
rayón? ¿Le está diciendo grasa a la mina? Piel de rayón quiere decir:
una piel de suavidad corriente, suave pero no pretenciosa. Esto revela
la fuerza de ese amor, que no necesita hacer de su objeto algo valioso
a través de cualidades extraordinarias objetivas, sino en el que lo extraordinario
es de otro orden. Piel de rayón, una suavidad un poco tosca y tal vez
por eso una piel más amada.
"No corras más. Tu tiempo es
hoy": Ella corría, iba de un lado a otro, perseguía siempre algo que estaba
más allá, como una manera de no estar en su presente real. Quedate, no
corras, tu tiempo es hoy quiere decir: este amor te realiza, te salva
de una carrera sin fin. También puede entenderse que el tiempo es del
que le habla a la muchacha, como si le dijera: llegó el tiempo en el que
puedo tenerte, es hoy. Hoy es el tiempo del amor. En todos los casos y
para siempre: lo que es recuerdo o deseo no es tan amor como el encuentro
presente.
3
Y no hables más, muchacha
corazón de tiza.
Cuando todo duerma
te robare un color.
Y
no hables más muchacha: a mi esto me sugiere la graciosa imagen eterna
de un hombre intentando callar un poco a la mujer con la que está. Sí,
está bien, pero pará un poco. Se sabe de manera comprobada científicamente,
que las mujeres son más dotadas para el lenguaje que los hombres. Por
eso el público de las librerías es mayormente femenino. Pero parece que
lo masculino es también rescatar a la mujer de esa verborrea para indicarle,
con sus manos y su deseo, el final de las palabras y el camino de acceso
a lo concreto. Sí, también la mujer hace que el hombre se deje de pavadas,
de fútbol y rivalidades, para entrar en el mundo de lo concreto de una
relación lograda, pero en este caso el elemento aludido es verbal.
Después
dice: "corazón de tiza". Imagen de fragilidad, un corazón al que cualquier
hecho marca. Por eso es delicada, ella, y debe ser tratada con suavidad.
Cuando todo duerma, en consecuencia, le va a robar un color. No le dice
barbaridades sexuales, le roba un color, con la idea de que las emociones
fuertes del acto sexual son colores del alma antes que contracciones del
cuerpo. Es como si dijera, esta moral amorosa que la letra de este tema
expresa: el camino para llegar al amor es ser capaz de delicadeza. Claro,
a los hombres les cuesta, se sienten un poco putos si en vez de querer
los colores de la mujer la quieren partir al medio, pero lo cierto es
que las mejores relaciones, las que duran y traen más felicidad, usan
más el color que el hacha.
4
Muchacha voz de gorrión,
¿adonde vas? Quédate hasta el día.
Muchacha pechos de miel,
no corras más. Quedate hasta el día.
"Voz de gorrión": el gorrión,
el rayón, el color robado, siento en esta letra un mundo de barrio porteño
de otro tiempo, un Buenos Aires hermoso que está mezclado hoy con el nuestro,
que sigue vivo, que está para ser despertado por cualquier toque que quiera
hacerlo surgir. Voz de gorrión no es una imagen para tomar al pie de la
letra, es una imagen. No lleva tanto a un "pio pio" (la versión Bonavena
del amor, la Muchacha a la que Ringo pudo acceder) sino a una voz que
surge de un cuerpito frágil, conmovido, palpitante, capaz de salir volando
si se asusta. Me imagino la objeción: las perras de hoy no son así, no
tienen colores y alitas sino mucho faso y birra y kilómetros recorridos,
pero me atrevo a decir que esta letra capta más lo eterno femenino que
las versiones más atrevidas de las grandes hermanas de hoy.
"Muchacha pechos de miel": este
es el salto, me decía mi muchacha en el happy hour, llegó de los ojos
de papel a los pechos de miel. Acá hay erotismo, concreción, poesía pero
en acto.
5
Duerme un poco y yo entretanto construiré
un castillo con tu vientre hasta que el sol,
muchacha, te haga reír
hasta llorar, hasta llorar.
Por último: "Duerme un poco
y yo entretanto construiré un castillo con tu vientre hasta que el sol
te haga reír hasta llorar." Construir un castillo con tu vientre: admito
que a Serrat no le toleraría esta imagen y lo tacharía de burdo y meloso,
pero en el marco de este tema tremendo estoy completamente entregado y
me llega como una prueba más de belleza. ¿Qué es construir un castillo
con el vientre de la muchacha amada? Hacerle el amor, ir armando esa sensación
que no está en ningún lado pero que es grande, consistente, maravillosa,
soñadora, misteriosa como un castillo. Y esa construcción llega hasta
el punto de hacerla reír hasta llorar. Sí, podemos decir que es un orgasmo,
pero un orgasmo total, es decir de amor, uno que integra lo sexual y lo
emocional hasta dar lugar a un estallido en el que el goce es tan profundo
que recupera todas las tristezas pendientes, un placer que repasa lo vivido
y lo acepta, un momento de reconciliación con todo, un encuentro de seres
que hace resplandecer el mundo. Reír y llorar: intensidad entremezclada,
el bien y el mal de la sensibilidad simultáneamente sentido gracias a
un amor que lo produce y sostiene.
Conclusión: este tema es la
piedra fundamental del rock nacional, una delicadeza que puede no parecer
rockera por su suavidad pero que lo es por su potencia abrumadora. La
fuerza del rock no necesariamente tiene que ver con el volumen y la violencia,
es ante todo la fuerza de una emoción de sentir la vida y de querer. Una
de las cosas más hermosas que escuché, cantadas de la manera más sentida
e increíble por quien es, a mi modesto juicio, la figura más importante
del rock nacional y hasta diría del arte argentino. Mi modesta opinión,
conmovida y conquistada por esta bestia de la emoción.
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Letras incluídas en
el libro:
Ala Delta, de Divididos
Brigadas Metálicas, de V8
Cantata de puentes amarillos, de Pescado Rabioso
Corta el pasto, de El otro yo
Costumbres argentinas, de Los Abuelos de la Nada
Delectrico, de Babasónicos
Demasiada presión, de Los fabulosos Cadillacs
¿De qué se rien?, de Fabiana Cantilo
El ojo blindado, de Sumo
El rito de los corazones sangrando, de La Renga
El rosario en el muro, de Don Cornelio y la Zona
Elementales leches, de Invisible
Enlace, de Los Ratones Paranoicos
Fijate, de Los Piojos
Gente que no, de Todos tus muertos
Himno Nacional Argentino, de Charly
Imágenes paganas, de Virus
La bestia pop, de Los redonditos de ricota
La ciudad de la furia, de Soda Stereo
La guitarra, de Los auténticos decadentes
La rubia tarada, de Sumo
Mariposa Technicolor, de Fito Páez
Morrisey, de Leo García
Movete, de Las Pelotas
Muchacha ojos de papel, de Almendra
Nada personal, de Soda Stereo
Onírico, de Ataque 77
Paloma, de Andrés Calamaro
Perfectos cromosomas, de Catupecu machu
Positiva, de Erica García
Rasguña las piedras, de Sui Generis
Salgan al sol, de Billy Bond y la pesada
Sandwiches de miga, de Papo´s Blues
Spaghetti del rock, de Divididos
Tan solo, de Los Piojos
Todo un palo, de Los Redondos
Una casa con diez pinos, de Manal
Viernes 3 a.m., de Seru Giran
Y lo que quiero es que pises sin el suelo, de Catupecu Machu
Yo tomo, de Bersuit
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