Fragmento de "Ideas falsas":
1. "La sociedad está enferma"
Hay en la sociedad un gran acuerdo sobre este punto. Se sostiene en la
existencia de los conocidos problemas: hambre, pobreza, violencia, lucha
por el poder, corrupción, etc. “La sociedad está enferma”,
se dice, porque no logramos ponernos de acuerdo y ser racionales; porque
en vez de tirar todos para el mismo lado cada uno va para el suyo; porque
hay gente muy mala, malísima, que da rienda suelta a su ambición
o su locura y jode a todos los demás, o a la mayoría; porque
en vez de cuidar el planeta se lo destruye; porque nos gusta más
la diversión fácil que el trabajo inteligente. Se dice que
“la sociedad está enferma” porque en vez de cultivar
los altos valores del bien, el compañerismo, el amor, la cultura,
el sacrificio, priman la violencia, el sexo, la diversión, el dinero
y la comodidad. Se dice que “la sociedad está enferma”
porque en vez de estar regidos por el deseo de ayudarnos unos a otros
lo que hacemos es competir todo el tiempo.
Está implícita la idea de que en una sociedad sana estas
cosas no pasan. Una manera de poner en cuestión la idea es la simple
comprobación de que en toda sociedad que haya existido en cualquier
momento de la historia y en cualquier parte del mundo se encuentra esta
misma “enfermedad” en abundancia. O para decirlo de otra manera:
no existe una sociedad sana. Si miramos hacia atrás, hacia el pasado,
encontramos una historia plagada de locuras y masacres: miles de sociedades
igualmente “enfermas”, con injusticias aún peores que
las nuestras. Si miramos alrededor, tanto en Latinoamérica como
en los demás continentes: guerras, desigualdades, superpoblación,
hambre, epidemias, la presencia de los mismos factores irracionales o
de elementos malignos está por todas partes.
Pero los elementos malignos no dominan, están en lucha constante
con los otros, con los que podríamos llamar benignos. Es cierto
que todos no logramos ponernos de acuerdo pero también es cierto
que existen amplios consensos. La mayor parte de la gente acuerda en que
no hay que hacer uso de la violencia física. Es cierto que hay
matones políticos, asesinos que roban y matan, barras bravas, excesos
en las fuerzas del orden, padres o maridos golpeadores que actúan
en sus familias como capataces de minas de carbón, jefes abusivos,
casos de los que podríamos decir que están fuera del acuerdo.
Pero lo cierto es que la gran mayoría está dentro del acuerdo
de limitar la violencia física. De hecho Hitler fue derrotado gracias
a los Estados Unidos, y Stalin, que parece haber sido el mayor asesino
de la historia (junto con Mao Tse Tung, ambos responsables de la muerte
de muchos más millones de personas que el mismo Hitler), no prosperó
tanto como el ideal democrático que actualmente rige en el mundo.
¿Será que los que dicen que ““la sociedad está
enferma”” sólo ven la presencia de los elementos malignos
e ignoran la existencia de los benignos? ¿O lo que pasa es que
pretenden el imposible de que sólo exista el bien? ¿Acaso
es una ayuda en el trabajo de lograr una sociedad feliz el andar diciendo
que todo es prueba de enfermedad? No creo.
Creo que la frase “la sociedad está enferma” no merece
ser considerada como una frase objetiva sobre la realidad sino que debe
ser más bien interpretarla, es decir, debemos pensar de dónde
viene, quién la dice o cuándo la decimos, qué efecto
producimos al decirla. De esa forma podremos comprenderla mejor. En ese
plan, podemos observar lo siguiente:
- es una frase que expresa temor: el que dice que “la sociedad
está enferma” siente que no puede hacerle frente al caos
de la realidad. El temor es justificado, realmente nos enfrentamos con
muchas dificultades al vivir en sociedad, pero no hay escapatoria, es
un temor que debe ser enfrentado. No tenemos que escudarnos en la idea
de que estamos en una situación excepcional o que la vida normal
es otra cosa, tenemos que darnos cuenta de que la vida normal es siempre
una situación excepcional, rara, difícil, y que hay que
vivir igual.
- es una frase con la que rechazamos el mundo: el que dice “la
sociedad está enferma” dice “este mundo es un asco”
y se queda así sin mundo, siendo que este es el único que
hay. Puede parecer una opción digna y meritoria, elevada, pero
en los hechos es de una pobreza absoluta, desconoce toda la riqueza de
la vida y acentúa el espanto como emoción dominante.
- es una frase con la que uno queda como una persona mejor que la media:
el que dice “la sociedad está enferma” parece que fuera
mejor que los que andan por ahí viviendo despreocupadamente, sin
darse cuenta de que la situación es grave y extrema, llevando su
día adelante confiados. Por lo general, sin embargo, al encarnar
la apariencia de una persona superior, el que dice “la sociedad
está enferma” no acompaña su rechazo de los demás
con acciones que mejoren el mundo. En todo caso no con acciones reales
y efectivas. Tienden a ser más efectivos los que no maldicen tanto
a la sociedad, los que la comprenden, porque al comprenderla pueden concebir
caminos de acción.
- es una frase con la que uno pone su enfermedad afuera, la rechaza:
muchas veces el enfermo es el que habla, y no tanto la sociedad acusada.
Al ser preso de un problema personal ve aparecer las consecuencias de
su patología por todas partes. Las personas que tienden a aprovecharse
de las trampas de la ilegalidad son las que luego creen que todos los
demás hacen lo mismo, como una manera de justificarse. Los que
mienten creen que todos los demás mienten. Los que son corruptos
creen que la corrupción es la norma, y al decir “la sociedad
está enferma” creen quedar libres de culpa. De manera menos
grave, los que se quejan de la frivolidad reinante no suelen ser grandes
lectores.
“La sociedad está enferma” es una frase en la que
nos apoyamos, pero es una frase falsa. Y más falsa es cuando se
la aplica a un país concreto como si se tratara de un caso excepcional.
El país propio siempre parece un caso excepcional porque es el
caso que conocemos más, el nuestro, pero en el conjunto de las
naciones no lo es. Siempre hay mucha ignorancia mezclada con el idealismo,
un gran desconocimiento sobre cómo se comporta el mundo real, sobre
qué significa ser humano y qué es posible y qué no.
Aunque especial y dotado de capacidades únicas el ser humano es
un animal como cualquier otro. No escapa del ámbito de la animalidad
ni puede hacerlo. Esto no es una posición teórica, es una
realidad. El cuerpo del hombre, animal, mortal, fue producido por la naturaleza
en un proceso de millones de años y la voluntad de cambiarlo no
puede nada, por más que nos guste pensar que sí. Creer que
se puede hacer un “hombre nuevo” es una ingenuidad absoluta.
Conviene, en el caso de que uno quiera conseguir ciertos logros sociales
en el camino de la civilización, entender qué se puede y
qué no. Saber que el hombre es un animal no implica dejar de trabajar
para dar forma a una sociedad, pero sí nos lleva a ser más
realistas, a no querer lo imposible y a ser mucho más eficaces
en el camino de lo posible.
¿Quiere decir esto entonces que está permitido hacer cualquier
cosa? Cualquier delincuente, diputado o asaltante, pueden tener una moral
de este tipo: el que no roba es un gil. ¿Qué podemos responder?
Cada uno es libre de hacer lo que quiere, pero estamos tratando entre
todos de establecer un espacio y unas reglas para contener al menos parcialmente
esta violencia. No hace falta decir “la sociedad está enferma”
para querer hacer cosas útiles. El problema no es que al ser corrupta
o violenta una persona transgreda un orden cósmico o natural fundamental
(no lo transgrede para nada) se trata de entender qué queremos
lograr, de pensar cómo nos juntamos y cómo hacemos que sean
posibles. Queremos que haya menos de determinadas cosas y más de
otras, pero no es porque la sociedad esté enferma que existen esos
casos, es porque las sociedades son así. Se trata de una batalla
que hay que dar, no de indignarse y hacerse el bueno.
Lo importante de dejar de pensar que la sociedad está enferma
es que de esa forma ganamos eficacia. Comprendemos más la realidad,
no estamos peleados con ella, podemos intervenir más certeramente.
Sí, es cierto, nunca vamos a lograr una sociedad sin problemas,
pero pueden lograrse muchas cosas buenas. Esto nos pone más en
una situación de artistas que en una de moralistas. Es más
eficaz tratar de hacer obras que corregir el trasfondo moral de la vida,
que es inalcanzable.
Lo que sí podríamos decir es que la nuestra es entonces
una sociedad que no sabe pensarse, que no sabe entender que los conflictos
son la forma normal del comportamiento de una sociedad. Sería importante
que la sociedad entendiera que hay conflictos que no pueden solucionarse,
que algunos de ellos a lo sumo pueden controlarse. Que no esperara logros
imposibles y se dedicara a los posibles.
En relación con este tema, hay otra idea, más rara aun,
y es la siguiente: ¿será que el grado de quilombo de una
sociedad es prueba de su vitalidad, así como es vital un sistema
biológico por la cantidad de especies que conviven en él,
comiéndose unas a otras y en constante disputa del territorio?
Conclusión:
La sociedad no está enferma,
las sociedades son problemáticas,
la vida es difícil,
hay que aprender a tratar con muchos problemas que no pueden desaparecer. |